miércoles, 19 de mayo de 2010
Comentario de urgencia sobre el #twittdebate

Había mucha expectación con el #twittdebate. Me alegro, porque ha sido una experiencia que afortunadamente no ha surgido de ningún gabinete de comunicación, ni de ninguna estrategia de marketing político. Como ya se ha contado, todo nace de una idea compartida entre @rafa_aguilera y @guzmangarmendia que propusieron usar Twitter para contrastar opiniones políticas, aunque relacionadas con la propia Red. Tanto @robertojimenza como yo mismo tenemos a ambos entre nuestros contactos tuiteros, con lo que la iniciativa cuajó de inmediato.
En ningún momento lo he planteado como un duelo. Cuando @ignaciomurillo informó del tema en @diariodenavarra algunos me instaban a “dar caña”, como si esto fuera el debate televisado final de una campaña electoral reñida. Pero afortunadamente no lo es. Estamos en el entorno 2.0, lo que implica una actitud. Una actitud de escucha, receptividad y moderación. De manera que no hemos debatido esta mañana para ganar al contrario, sino para aprender de él. Yo al menos lo he hecho. Gracias, Roberto, y gracias también a la inmanente María Chivite, a la que cada vez se ve más en esta aparte del mundo. Yo he tenido la enorme suerte de recibir la ayuda de Teresa Uranga, Ana Lorenzo, Eloy Villanueva y el apoyo remoto de otra muy buena gente, como Ixone. También de ellos se aprenden cosas cada día.
Lo que hemos hecho es una beta. Una prueba. Explorar un canal, una modalidad de comunicación que tiene enormes utilidades para la política. Lo he dicho y lo repito: no uso Twitter para evangelizar al mundo, sino porque quiero vivir en él lo más intensamente posible. No lo uso para meter “chapas” políticas, sino para compartir una parte de mi vida con las vidas de los demás. Hablo de política y de otras muchas cosas. Y así creo que hay que entender este modelo de relación. Aborrezco que se usen “negros” o que se use unidireccionalmente. Hoy lo hemos demostrado.
Comentario técnico: hice el debate desde una Blackberry, con la aplicación original de RIM. Hubiera sido más cómodo y seguro hacerlo delante de un ordenador. Pero para mi Twitter es movilidad. De manera que quise participar en el Twittdebate en las mismas condiciones en las que habitualmente me encuentro con el timeline. Creo que no ha salido mal, aunque ahora deba cambiarme de camisa por aquello del sudor del momento.
Una reflexión más. No sólo me agrada tener audiencia y muchos followers. Me gusta conocer por Twitter a muchos emprendedores, que son los que van a tener que sacar a España del pollo en el que estamos metidos. Escuchando las opiniones de muchos de ellos es como encuentro la esperanza de que los problemas de este país tengan arreglo, más allá de lo que podamos aportar desde la política. Así lo siento, así lo digo. Twitter es libertad, y la libertad es lo que nos permite vivir mejor y resolver los problemas.
Hasta otra.
domingo, 16 de mayo de 2010
martes, 11 de mayo de 2010
Qué es frivolidad, qué es engaño

En otras ocasiones he escrito sobre el sentido que Miguel Sanz le dio a la ruptura del pacto entre UPN y el PP. Ni voy a repetir ahora determinadas cosas ni pienso desvelar conversaciones e informaciones privadas que en aquel entonces, otoño del 2008, mostraban el sentido real de la traición. Pero sí debo recordar ahora que la intención manifiesta fue lograr aquel famoso “pacto para 50 años” que consistía en guisar una decrépita alternancia imperecedera entre socialistas y regionalistas. Pero había algo más. Recuerdo que cuando en aquel mes de octubre el PSOE decidió facilitar la aprobación de los presupuestos de todas las administraciones españolas “para dar estabilidad en tiempos de crisis”, y en la medida de que ello desmotaba el falaz argumento de Sanz de “necesito que se puedan aprobar los presupuestos en Navarra”, lo que se dijo a continuación fue que “la gobernabilidad es mucho más que aprobar unos presupuestos”. Y se puso como ejemplo
Año y medio después, ya vemos en qué ha quedado lo de la gobernabilidad, lo del pacto para 50 años, lo de la domesticación de los socialistas a cambio de la indignidad de UPN.
Quedaba por ver la reacción de Sanz, y ya la hemos visto. Acusa al PPN de "frivolidad" por plantear si este escenario no es razón para que UPN reconsidere su relación con los socialistas. Pero nada ha reprochado directamente a los proponentes de la infamia, porque para eso le tienen allá donde está. Lo que han hecho “no es ninguna deslealtad”, afirma Sanz, seguramente porque sólo sabe entender por leal lo que a él se refiere, no lo que tenga que ver con la sociedad a la que se supone la política debe servir.
Ese es el modo de actuar del miembro más destacado de un partido que dice que tiene “principios y valores”. Insoportable. Seguramente tan insoportable como el silencio de algunos de sus conmilitones, de esos que se afectan tanto en cuestiones lindantes con la moralidad, y a los que cabría encajar en aquella aserción evangélica de “a los tibios les vomitaré de mi boca”. A salvo de discrepancias, pues, compruébese que cuando se dijo “gobernabilidad” se quería decir “socorros mutuos”, y que cuando se dijo “un pacto para 50 años” se quiso decir “a ver si seguimos 50 años con la cuchipanda, y a los navarros que les vayan dando”.
No es lo único que adorna el momento argumental de Sanz. Ahora dice que Zapatero debe tomar medidas económicas de manera urgente aunque sean dolorosas. Lo dice quien hizo que el voto del diputado de UPN fuera decisivo para aprobar la financiación autonómica que reclamaban el PSC y ERC, 12.000 millones del ala. Lo dice quien hace cinco meses firmó con el PSN el Presupuesto de Navarra para 2010 con un aumento del 2,5%, a pesar de que para entonces los firmantes eran perfectamente conscientes del brutal descuadre que estaban sufriendo las cuentas públicas de Navarra, con un déficit reconocido de 151 millones añadidos a los casi 300 millones de nueva deuda acumulados durante 2009. Engaña Sanz cuando dice que "en esa tesitura ha estado el Gobierno de Navarra desde el primer momento", o que las iniciativas consensuadas con el PSN para la restricción del gasto público se tomaron "desde el momento en que se detectó la crisis en Navarra". Aunque lo peor, de nuevo, no es el mero engaño y el rostro de cemento con el que se dicen tales cosas. Lo peor es la actitud pastueña, tan habitual en la opinión pública navarra, de quienes se quieren dejar engañar.
lunes, 10 de mayo de 2010
Entrevista que me hacen en www.voota.es
Sin embargo, cuando el presidente de su partido, Miguel Sanz, decidió apoyar los Presupuestos de 2009 y ordenó a sus diputados que se abstuvieran, desobedeció y votó en contra junto con el resto de diputados populares.
Lejos de significar el fin de su carrera política, Cervera dejó UPN y se unió al incipiente Partido Popular Navarro del que se convirtió en presidente a finales del año pasado.
Se mueve como pez en el agua en Internet hasta el punto de bajar a la arena política en la Red para defenderse cuando es necesario. Además, será uno de los protagonistas del primer debate entre políticos en Twitter que se celebrará dentro de unos días.
De Internet, de política, y también de Voota, le hemos preguntado y de antemano le agradecemos su disposición a ser entrevistado.
- Eres una persona activa en la Red, cuando te pones el traje de político, ¿cómo usas Internet y sus herramientas?
El uso principal es en movilidad. Creo que el mayor cambio de los últimos años es la integración de la Red en los dispositivos móviles. Primero llegó el correo, después la navegación básica y ahora las redes sociales, y pronto llegará la integración multimedia completa. Lo que me gusta es la ubicuidad de Internet allá donde vas. No se puede decir que yo use Internet para la política. En realidad, vivo con Internet. A través de la red me expreso y atiendo a las expresiones de los demás, y en ello no separo la faceta política de la personal.
- ¿Qué es para ti la Política 2.0, cómo influyen Internet y las Nuevas Tecnologías en la democracia, en qué medidas se concreta desde tu partido?
Creo que hay elementos muy interesantes en eso que se llama Política 2.0. Te cito tres principales. Uno, facilitar la accesibilidad del político, que debe abrir canales por los que la sociedad le pueda hacer llegar cualquier propuesta o comentario. Dos, la posibilidad que ofrece de que cualquier ciudadano se convierta en prescriptor de información. De hecho, la primera fuente de información que utilizo actualmente es el timeline de Twitter. Y tres, que creo que facilita la moderación de la acción política: si sabes que te expresas ante una audiencia que aprecias y conoces directamente, debe imperar una mayor sensatez en lo que hagas o digas.
Creo que el PP es lider en el uso de las Nuevas Tecnología (a mi no me gusta llamarlas nuevas, ya no lo son tanto…), y eso se justifica por una razón: somos el partido de la libertad, e Internet es libertad.
- En unos días celebráis un debate en Twitter. ¿Qué te parece este tipo de iniciativas? ¿Qué esperas del debate?
La iniciativa ha surgido de manera espontánea. Me gusta que no nazca del diseño de ningún gabiente de partido. Tanto Roberto Jiménez como yo mismo hemos aceptado incondicionalmente el reto y las normas que nos han marcado otros tuiteros. Por mi parte no me lo planteo como una “justa”, en la que deba existir un vencedor. No, creo que es una cosa diferente. Es política 2.0, y por tanto se trata de interactuar, hablar y escuchar. Al menos yo no me lo planteo como un debate para ver quien gana. Casi es más una experiencia “beta”, la primera en España. Ojalá vaya bien y cunda.
- ¿Crees que los políticos tienen todavía un poco de miedo a la Red?
Yo defiendo que la Red es libertad, y sólo así hay que entenderla. Habrá quien no quiera usarla, y a mi me parece legítimo. Otros intentamos hacer de ella un elemento que enriquezca nuestro trabajo. Lo que personalmente me fastidia es que haya gente que no tenga ni idea de esto -no en lo tecnico, sino en el sentido social que tiene- y se dediquen a buscar un sitio en la red como quien busca un polideportivo para echar un mítin. Esos que habitualmente dicen “estoy en Internet para estar cerca de vosotros” son quienes no tienen ni idea de esto. Me repatea que se usen “negros” para nutrir blogs o actualizar perfiles. Creo que aquí hay que ser genuino, con los pros y los contras que eso supone.
- La Red está en armas por la ley Sinde y por todo lo que está ocurriendo en Francia (Hanopi) y UK (ley de tres avisos). ¿Qué alternativa ves al conflicto entre los detentores de la Propiedad Intelectual y aquellos que apuestan por otros modelos culturales?
Si hay que elegir entre los derechos fundamentales a las comunicaciones y los supuestos derechos de propiedad intelectual, obvio es que nos tenemos que quedar con lo primero. Por eso es inaceptable el planteamiento de Sinde y Zapatero en España, o las propuestas de otros países de limitar el acceso a la Red como supuesta solución contra las descargas ilegales. Creo firmemente que la industria audiovisual tiene que ser protegida, y los derechos de propiedad intelectual son el incentivo que retribuye la creación. Pero también es verdad que en general es una industria que no parece dispuesta a adaptarse a los nuevos modelos de negocio, a reiventarse. Como liberal, estoy persuadido de que la liberalización de los mercados no sólo mejora la eficiencia de los mismos, sino que crea nuevos mercados, nuevas oportunidades… Así que en este tema, como en otros muchos, hay que defender la libertad y repudiar los mercados cautivos y las posiciones de ventaja que algunos quieren perpetuar.
-¿Conoces Voota.es? ¿Cómo crees que una web que permite opinar sobre políticos y propuestas puede ayudar a animar a la participación política ciudadana?
Sí, lo conozco. Me lo recomendó un amigo tuitero. Me gusta la iniciativa, aunque creo que hay que recorrer todavía un trecho para hacer habitual este tipo de sistemas de control y participación social. A la política le falta lo que los sajones llaman “accountability”, rendición de cuentas. Defiendo y me gusta que la iniciativa social use la red para auditar cotidianamente el trabajo político. Y defiendo también los modelos “open data” de la administarción en general y la política en particular.
domingo, 11 de abril de 2010
Añagazas para el AVE.

añagaza.
(Del ár. hisp. annaqqáza, señuelo, y este del ár. clás. naqqāz, pájaro saltarín).
1. f. Artificio para atraer con engaño.
2. f. Señuelo para coger aves. Comúnmente es un pájaro de la especie de los que se trata de cazar.
Si tuviéramos que describir el carácter navarro, el que nos ha permitido mantener una manera propia de hacer las cosas a pesar de nuestra pequeñez poblacional y territorial, seguramente apreciaríamos dos características fundamentales. Una, el respeto por el pacto y el acuerdo, lo que se traslada desde la esfera pública hasta la de las relaciones comerciales o personales. Dar la palabra significa cumplir con la palabra, y la palabra dada es exigible como tal. Y la otra característica es que hacemos de la lealtad y la verdad la razón de nuestro prestigio, del modo en el que queremos que se nos considere desde fuera. Gracias a esta forma de actuar por el mundo hemos podido mantener una situación que, sin llegar al privilegio, sí supone la persistencia de un modo peculiar de organizarnos económica, social e institucionalmente.
La viñeta de Oroz que describía gráficamente lo que supuso la semana pasada la firma del Convenio para la construcción de la línea de Alta Velocidad en Navarra sintetiza, humorada aparte, el epítome de toda esta legislatura, la de los estertores de un modelo político fraudulento y en el que la trapisonda ha tomado carta de naturaleza habitual. Viene a mostrar el dibujo que el camino por el que ha llegado el tan ansiado AVE está jalonado de mojones políticos fruto de las andanzas de esos dos personajes, biográficamente tan concurrentes, que son José Blanco y Miguel Sanz. Viene a reconocerse, en fin, que para que la firma se haya producido los antecedentes tienen esencialmente calado político, y no son mera práctica negociadora como en otro tiempo se conoció. La ruptura del pacto entre UPN y el PP, instada por un Sanz servil tras su visita a Moncloa en otoño de 2007, y la posterior postración de hinojos ante los socialistas que se visualiza cada semana en Pamplona y Madrid, son parte de esa componenda. Y por ello la firma llegó como consecuencia del colegueo interesado, no por haber defendido Navarra una exigencia de cumplimiento del que el Ministerio de Fomento debiera dar cuenta sin más torticerías.
Hablaba al principio de la palabra dada y la lealtad como elementos idiosincrásicos que nos han hecho fuertes y respetables. Justo es es ahí donde el destrozo del Sanz de esta última legislatura se ha hecho más patente. Ya cuando él (y sólo él) se cargó el pacto de su partido con el PP los resultados en el resto de España fueron calamitosos para todos los navarros en términos reputacionales. Por primera vez, algunos vieron cómo nuestro presidente se comportaba como un cacique mendaz, que miraba sólo por su interés confesable (la sempiterna “gobernabilidad”, es decir, poltronas y gavelas) pero también por otros cuantos no tan confesables, algunos de los que han ido aflorando con el tiempo, y que tienen que ver con su papel como vértice de no pocos intereses económicos y clientelares. Ahora, con la firma del Convenio del AVE, Sanz ha tirado por tierra otra de las columnas de nuestro templo. La de que los navarros cuando damos la palabra la damos, y cuando la recibimos la exigimos. El mero análisis económico del asunto así lo demuestra.
El análisis finaciero de una tomadura de pelo.
Era otoño de 2007 cuando Sanz rinde su primera visita de pleitesía a Zapatero en Moncloa y cuando sale Salgado en rueda de prensa anunciando la firma para “antes de final de este año” del Convenio. Por no aburrir con todo lo que ha pasado posteriormente, el resumen es irrefutable a la luz de los hechos sucesivos: una suerte de tomadura de pelo continua por parte de los de Zapatero, para quienes la palabra “inminente” debe tener un significado bien distinto al que determina el diccionario. Pero el problema no ha sido sólo ese. El problema es que ante los incumplimientos, la respuesta de Sanz era hacer nuevas ofertas, en lugar de exigir con fuerza política el acatamiento de lo ya comprometido. Porque desde ese día de 2007 ya no se estaba en la fase de negociación, sino en la de la exigencia de lo ya comprometido. Pues no. Sanz, con nuestro dinero, va aportando una tras otra nuevas ventajas en favor del que nos estaba chuleando. Primero extender al plazo de financiación a “dos o tres años”, como si no anduviéramos sobrados de deuda pública. Segundo, aceptar el pago de los intereses. Y tercero, de lo que nos enteramos los navarros ¡una vez aprobado el Convenio por el Parlamento!, que realmente a quien estamos financiando no es al Estado, sino a la mercantil Adif, en un jeribeque de última hora que tiene una enorme significación. Al menos tanta como el descaro con el que se nos ha estado ocultando hasta el último minuto.
El hecho de que sea Adif quien nos vaya devolviendo nuestra aportaciones no es baladí, porque quiebra dos de los presupuestos con los que se nos había vendido esta moto. De un lado, el que a través de Convenio Económico, al deducirnos las cantidades aportadas en obra, estábamos condicionando de modo finalista que nuestra Aportación al Estado se aplicara a una obra tangible, el AVE, lo cual era una muy buena jugada. Eso ya no es así. Pero además, se decía apenas una semana antes de la firma que de ese modo la deuda contraída figurará anotada como deuda del Estado. Se ha visto que tampoco será así. Se nos ha engañado sin parar. Las cuentas de Adif no se consolidan con las del Estado, puesto que se trata de una mercantil que, por ejemplo, factura a Renfe Operadora por el paso de los trenes por la vías. Precisamente Adif tiene sentido para Fomento en la medida en que le permite la financiación extrapresupuestaria de las inversiones, sin asignar más deuda pública. Está previsto que Adif termine este ejercicio cargada con una deuda propia cercana a los 6.000 millones de euros, tras incrementarla en los próximos meses en más de 2.000. De manera que lo que está haciendo Navarra, Sanz mediante, es financiar a una mercantil que se podría financiar por su propia cuenta y riesgo. Se ha asumido, indefectiblemente, que la deuda que se vaya contrayendo figure como deuda de Navarra, porque es imposible que pueda figurar como deuda del Estado y en algún lugar ha de estar anotada. La prueba irrefutable: que también los navarros van a pagar los intereses del asunto, porque así lo ha querido Sanz. Es una añagaza y un engaño de una gran relevancia, entre otras cosas porque la situación de los mercados financieros hace patente que quien más deuda tiene, más debilidad atesora. El que nos hayamos enterado de esto de la manera en que ha ocurrido debiera haber supuesto algo más relevante que una mera pregunta de periodista. Pero la opinión pública navarra está como está, y mejor no abundar más en ello.
Por cierto, otra cuestión en la que pocos han reparado. La presencia del Banco Europeo de Inversiones en esta juerga. Dice Sanz que puede ser él quien asuma la financiación a la que va a tener que acudir la Comunidad Foral. Olé. El presidente ignora, al parecer, que el BEI tarda cerca de un año en autorizar sus operaciones, lo que indefectiblemente habrá de generar otro retraso adicional. Pero además, el papel del BEI no se entiende que tenga que ser el de aportar préstamos al Gobierno de Navarra, cuando estatutariamente puede hacerlo a las propias empresas constructoras. De ese modo, se podría gestionar la financiación con el aval de la concesión, pero sin necesidad de anotarla en la deuda pública, y sin necesidad tampoco de tener que pagar los intereses correspondientes y penalizar nuestro rating. Por añadidura: ¿para qué tenemos que financiar a Adif pidiendo un préstamos al BEI si el propio BEI es capaz de financiar directamente a Adif?
Preguntas que quedan sin respuesta por parte de firmantes y anuentes, pero que sólo pueden conducir a una conclusión: estamos ante una auténtica estafa a los contribuyentes navarros, perpetrada por Sanz y Blanco en pos de sus intereses políticos. Es tiempo de marketing electoral, de hablar de los 10.000 empleos, de tirar así un añito aunque no se ponga una sola traviesa. Una estafa que tiene tres componentes: el de los plazos, el de la indeterminación de los compromisos del Estado, y el de la propia financiación del proyecto. Sanz y Blanco, en su estilo habitual tan empático entre ellos, se han encargado de enterrar esos valores que antes decía: el de la palabra dada y el de la honradez y veracidad en lo que se hace. Algunos (y algunas) asisten a ello de manera pasiva, pastueña, complacida o entregada. Otros no nos resignamos. Ni nos callamos.
jueves, 8 de abril de 2010
El convenio del AVE

En vísperas de la firma del Convenio sobre el AVE, recordemos lo que ocurría hace un año por estas fechas. Entonces lo que se firmaba era un protocolo. Es decir, un mero documento de intenciones. Y se hacía intentando ganar tiempo, ese tiempo “inminente” que se decía faltaba para concretar el asunto. Ya ha pasado un año desde aquel protocolo, desde aquel abrazo, desde aquella frase campanuda de “José Blanco es un hombre de palabra”, dicha por el presidente de Navarra.
Y, en efecto, un año después se concretan algo más las cosas, lo cual es siempre positivo. Aunque en este caso, lo que más se concreta es precisamente el esfuerzo que Navarra va a tener que hacer para conseguir la tan ansiada vía de tren. El primero, el de asumir la financiación del tramo principal, en unos momentos en los que no nos sobra el dinero. El segundo, permitir al Estado que vaya asumiendo el coste en cómodos plazos. Y lo tercero, toda una rebaja de primavera: el aceptar que los contribuyentes navarros corran con los gastos de los intereses de tan ingente proyecto. Lo ocurrido en un año ha sido, para que nos aclaremos, que las urgencias políticas por firmar el convenio han encarecido lo que nos va a costar a los aquí presentes.
Pero al menos ya tenemos convenio. Y Navarra cumplirá con su parte. La incógnita principal es si lo hará ese denominado “hombre de palabra”, el titular del Ministerio de Fomento. Porque nuestro cacho de vía no servirá para nada si no conecta en Castejón con la que tiene que construir Pepe Blanco desde Zaragoza. Y ahí sí que aparecen serias dudas, porque el presupuesto del Estado está a cero. Se me ocurre que podríamos pedirle a Fomento que ambos tramos se hagan con el espíritu retador de las pugnas de los aizcolaris. El último que termine su parte paga la apuesta. Es seguro que si esta cláusula estuviera en el papel que se va a firmar, el tema nos saldría completamente gratis a los navarros.