sábado, 25 de septiembre de 2010

Recordando aquel 27 de mayo


No encuentro mejor titular para describir el contenido de los Presupuestos del Estado para 2011 que el que utiliza este sábado el periódico “El Mundo”. Rotundamente descriptivo de un momento de desesperanza, afirma que “Zapatero impone más sacrificios para seguir con la misma crisis”. Tal cual queda cualificada la impotencia del Gobierno, que no es capaz siquiera de utilizar la herramienta presupuestaria para darle algún nuevo hálito a la ruinosa economía española. La dantesca previsión de todavía más desempleo para el 2011 es lo que mejor simboliza el momento trágico que vivimos. En lo económico, sin esperanza alguna de recuperación. En lo político, un gobierno que agoniza y que paradójicamente sólo pugna por alargar esa agonía. El acuerdo de esta semana con el PNV sustentará a Zapatero un año más, año de más paro y más subidas de impuestos. Año de desesperación para muchas familias, a las que ni siquiera se les ofrecerá la posibilidad de soñar con que las cosas cambien a lo largo de los próximos meses.

Cito el acuerdo con el PNV pero no lo digo todo. El PNV, en las actuales circunstancias parlamentarias, es condición necesaria pero no suficiente para que se aprueben los presupuestos y Zapatero siga instalado en la Moncloa, como Nerón tocando la lira mientras Roma ardía. El PSOE necesita siete votos para aprobar los PGE11, y el PNV le da seis. Ya han iniciado negociaciones con Coalición Canaria (dos) y UPN (uno, trásfuga de la lista UPN-PP). En la práctica parlamentaria es sabido que jugar con los votos justos es muy arriesgado, porque siempre puede haber alguien que se equivoque en el momento de la votación o algún diputado está enfermo (de hecho, es conocido que más de uno está tratándose de diversas enfermedades, de incierta compatibilidad con las labores del escaño). Por eso se hace tan necesario el PNV como lo son CC y el tránsfuga de UPN. Además, los PGE11 pueden ser vetados en el Senado, con lo que volverían al Congreso y deberán ser aprobados de nuevo en diciembre por mayoría absoluta. Otro detalle para tener en cuenta: en la aprobación inicial por el Congreso lo que se vota es la enmienda de devolución que presentará el PP, por lo que una abstención, como la que el tránsfuga de UPN emitió los dos años pasados, equivale a derrotar esa enmienda y por tanto es un voto a favor del trámite del infausto presupuesto.

Tengo para mí que la actuación del voto tránsfuga de UPN no va a ser distinta a la de los dos años anteriores, porque eso significaría desautorizarse a sí mismos. Tengo hecha una apuesta a que veremos esa abstención, que se volverá a ciscar en la voluntad de los electores que sentaron a Carlos Salvador en un escaño igual al mío y dentro del Grupo Popular. Seguro que la excusa es un compromiso -sí, de los de Zapatero y Blanco- para acordar la modificación del Convenio Económico en unos meses. Papelito salvífico a cambio de voto traidor a los electores. Mercadeo al uso nacionalista.

Pero también conviene recordar ahora (y siempre deberemos hacerlo) aquel momento en el que Zapatero habría podido terminar su desastroso devenir político, el mismo que ahora nos condena a unos Presupuestos de más paro, más impuestos y más desesperanza. Fue aquella votación del 27 de mayo de este año, cuando el tránsfuga de UPN salvó el cuello del presidente y de paso fue decisivo para rebajar las pensiones, bajar el sueldo a los funcionarios y paralizar la Ley de Dependencia. Aquel 27 de mayo Zapatero pudo volver del Congreso a la Moncloa para firmar el decreto de convocatoria de elecciones y hacer las maletas. Pero ni Barcina ni Sanz ni Salvador quisieron. A ellos les debemos el desastre que vivimos navarros y españoles. La historia puede que se repita en las próximas semanas. En ocasiones pienso si cuando Yolanda Barcina acude a felicitar a las abuelas centenarias de Pamplona y les impone el pañuelico rojo (como hizo este pasado mes de agosto con Fausta Roncal), les cuenta al mismo tiempo que ella y su partido son los responsables de que la pensión de las homenajeadas haya perdido valor. Pocas veces se vieron sonrisas tan falsas y actitudes políticas tan falaces.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Sobre la negociación del Convenio


(Comentario solicitado para la sección "El Apunte" en las emisoras de la Cadena Ser en Navarra)

Voy a contar un sucedido. El 12 de diciembre del año pasado se votaba en el Congreso la Ley de Financiación Autonómica. A la entrada del hemiciclo, siendo las 9 de la mañana, el Portavoz de CiU Josep Sánchez Llibre preguntó al diputado de UPN qué pensaba votar. Carlos Salvador le dijo que votaría afirmativamente, en un nuevo cambalache con el gobierno de Zapatero. Y el catalán, indignado, le dijo al navarro un frase taxativa, de la que fui testigo: “Con esto os vais a cargar el régimen foral de Navarra”. El voto de Carlos acabó siendo decisivo, imponiendo el modelo de financiación a las demás comunidades españolas, aunque aquí en Navarra ese modelo no tenga ninguna vigencia. La politiquería se había impuesto, y ahí quedó la amenaza dicha por el veterano y agraviado diputado catalán.


Viene a cuento esto tras detectarse el nuevo intento de Miguel Sanz de mercadear con tal voto, hoy a cuenta del Convenio Económico. La idea es propia de una formación nacionalista. Si Zapatero acepta mejorar el Convenio Económico, UPN volverá a salvarle la vida. Se dice que hay en juego tanto como 200 millones de euros, aunque nadie nos ha mostrado el cálculo. Me consta que los técnicos de Hacienda están escandalizados ante el escenario. Una cosa es renegociar el Convenio cuantas veces sea necesario, lo cual defiendo, y otra distinta es poner el asunto en medio de la cutre almoneda política en la que ha degenerado al actual legislatura. UPN salvó a Zapatero de tener que dimitir el pasado mes de mayo. Ahora cotiza de nuevo.

Y mientras algunos buscan puertas afuera la razón de la viabilidad económica de Navarra, otros pensamos que la enfermedad está instalada en el propio Palacio de Navarra. No es extraño que tras unos años de gasto desmedido, de subvencionar todo lo subvencionable y de tirar por la calle de en medio del déficit, las cuentas estén descalabradas. Y no por lo que pagamos al Estado, sino por el coste que supone la mediocre política económica de Alvaro Miranda, el mismo que acuñó la frase del verano, esa de “me regalaron un Rolex pero no le di importancia”. Por cierto, ¿piensa algo sobre todo esto Yolanda Barcina?

N. B. Tras grabar el comentario, Yolanda Barcina dio una rueda de prensa en la que dice que "UPN no hablará con el PSOE de los Presupuestos del Estado hasta que no se solucione el desajuste que se ha producido en el Convenio Económico" puesto que "el resultado de las negociaciones sobre el Convenio influirá en los presupuestos, ya que se traducirá en más o menos ingresos, por lo que es urgente el acuerdo para que Navarra elabore unas cuentas ajustadas a la realidad". Barcina ha vuelto a pasar por el aro, y vuelve a demostrar su insustancialidad y falta de personalidad política propia. Repica lo de Sanz, eso de que antes de hablar de los presupuestos tiene que resolverse la controversia sobre el Convenio, porque éste tiene incidencia en los presupuestos tanto del Estado como de Navarra. Pero olvida que las cifras de la aportación que se consignan en ambos presupuestos son provisionales, ya que están sujetas a la liquidación definitiva que se hace a ejercicio cerrado y con los datos reales. Es decir, el impacto en presupuesto tendría lugar, como pronto, en el 2012.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Las 10 + 1 preguntas que yo le hubiera hecho a Roberto Jiménez.

Reinicio la publicación de comentarios en este blog, después del paréntesis del verano. Y lo hago con varias ideas en la cabeza.

Pretendo escribir más a menudo y de manera más concisa.

Sigo convencido de que los políticos tenemos que contar las cosas que pensamos, le pese a quien le pese, sin intermediarios ni redactores subcontratados.

También estoy convencido de que los políticos no debemos hacerlo todo en la clave del interés político inmediato, ni escribir sólo de los asuntos que ya aparecen en los papeles. Nuevos tiempos, nuevas técnicas de comunicación, han de conducir a nuevas actitudes.

El papel de los medios digitales, de las comunidades y redes sociales, es imparable. También, le pese a quien le pese.


Las 10 + 1 preguntas que yo le hubiera hecho a Roberto Jiménez.

1. Con un sí o un no. Si se repitiera la posibilidad de que ustedes gobernaran con NaBai e IU, ¿la opción sería la misma que adoptaron ustedes en su Comité Regional en el verano de 2007?

2. ¿Es usted consciente de que mientras Zapatero esté en La Moncloa, su partido va a pagar un coste electoral en las municipales y autónómicas, probablemente también en Navarra?

3. Navarra ha acumulado casi 1000 millones de euros de déficit desde el inicio de la legislatura. ¿Cree que endeudar a futuras generaciones encaja con el concepto de “gobernabilidad” que comparten ustedes y UPN?

4. También hablando de “gobernabilidad”, ¿no le parece que obligar a la sanidad pública a realizar abortos es una imposición? ¿No pensó que ese podría haber sido un motivo más grave que el que se adujo por parte de UPN para romper sus acuerdos con CDN?

5. Usted es miembro de la llamada “Junta de Fundadores” de Caja Navarra, que se supone tiene una misión asesora, por la que ustedes reciben unas dietas. ¿Su asesoramiento hubiera sido acudir al dinero del fondo JCFlowers en lugar de solicitarlo al Frob?

6. ¿Por qué firmó con Sanz un presupuesto de 2010 para Navarra que se incrementaba en un 2% cuando ambos ya sabían que los ingresos habían descendido un 10%?

7. ¿Es usted partidario de la política seguida por el Gobierno de Navarra de intentar mejorar la economía a base de subvenciones, como las que se han dado para la compra de televisores, ventanas, inodoros, calderas o carnets de conducir?

8. ¿Le parece prudente la pretensión de Sanz de pactar el voto de UPN a los Presupuestos del Estado a cambio de renegociar el Convenio? ¿No cree que sus compañeros socialistas del resto de España van a pensar que es insolidario decir que se quiere pagar menos al Estado mientras se alardea de que aquí la economía va mejor?

9. Se le ha visto en numerosos actos como miembro del Comité de Dirección del Plan Moderna, compartiendo fotos con Sanz. ¿Podría explicar a cualquier parado navarro para qué le va a servir ese plan?

10. Guendulain, Circuito de Los Arcos, operaciones inmobiliarias en Pamplona, decisiones opacas de Caja Navarra como la operación con AC Hoteles, empresarios que ponen por delante su buena relación con quienes gobiernan... ¿no le parece lógico que la gente piense que la política navarra, en la que ustedes ocupan un papel central, está demasiado trufada de intereses poco confesables?

10 + 1 Repregunta. En el tema de los relojes de la Caja, resulta llamativo que usted y Barcina están dando idéntica explicación. ¿Puede asegurar que actuaron igual por mera casualidad? ¿Realmente quiere que creamos que no hubo alguien que avisó del comportamiento del otro?

domingo, 6 de junio de 2010

La encuesta



Bastante gente anda preguntándose si la encuesta que publicó el periódico El Mundo es verosímil. En varias ocasiones he dicho que una encuesta electoral es un entretenimiento para la prensa y los políticos, en la medida en que intenta calibrar un fenómeno que no se está produciendo. Los ciudadanos hoy no están en la tesitura de tener que ir a votar, luego se utiliza un instrumento para medir algo que como tal no existe. Pero es verdad que a través de los sondeos se capta un estado de ánimo que puede devenir en una decisión de voto. Desde aquí es desde donde podemos interpretar esos datos.

En los últimos meses se han realizado varias encuestas en Navarra. La que ha hecho El Mundo ha preguntado a varios cientos de personas por su posible voto en unas elecciones forales. Es una manipulación para lerdos decir, como afirmaba Miguel Sanz, que en realidad es una encuesta hecha con carácter nacional y posteriormente extrapolada a lo regional. Gustará más o menos su calidad muestral, pero la encuesta se hizo en Navarra y sobre Navarra.

Los datos que ofrece no son especialmente llamativos en lo referido a NaBai y al PSN. De hecho, coinciden plenamente con los que se han registrado en otros sondeos recientes. El PSN baja indefectiblemente, y drena sus votos directamente a IU, que apunta cierta subida. Los 11-12 que les daba El Mundo suponen mantenerse a duras penas en el suelo electoral en el que los socialistas llevan instalados un tiempo. NaBai –también lo señalan otros estudios- comienza a acusar una cierta fatiga, y ha quebrado una línea de ascenso constante. Su factor de novedad política empieza a estar amortizado. Son, por tanto, verosímiles los datos en esta parte de lo publicado.

¿Y en lo relativo a PP y UPN? No tenemos que pensar lo contrario, a tenor de la consistencia de lo anterior. La posibilidad de que el reordenamiento en el espectro del centro-derecha se haga casi de manera paritaria no es ninguna tontería. Al contrario, el PP sube apoyado en su coherencia, y UPN anda sumido en sus propias contradicciones y miserias. Aunque a estos últimos alguien les haya contado que “con cien comités locales nos mantendremos siempre muy por encima del PP”. También en el Titanic creían algo parecido. De manera que la encuesta es una fotografía perfectamente plausible de un estado actual de la opinión pública navarra. Ante esa perspectiva, temamos lo peor quienes militamos en el PPN. Son tantos los intereses en juego, que unos cuantos ya nos han puesto en la preferencia de sus objetivos cinegéticos. Eso sí, está claro que somos pieza de caza mayor.

Y al hilo del debate del estado de la ciudad de la semana pasada, tres apuntes.

Mal gusto. El de Yolanda Barcina cuando se refirió a la intervención de Cristina Sanz manifestando que “parece que estoy escuchando a su cuñado”. Pudo decir “el presidente de su partido en Navarra”, pero dijo “su cuñado”. Asume Barcina las mismas actitudes tóxicas que Miguel Sanz empleó cuando Cristina se afilió al PP: el ataque personal que denota la incapacidad de expresarse de ninguna otra manera. Una cosa más, tal vez la última que quedaba, en la que se nota lo unidos que están a pesar del espectáculo novelesco con el que nos deleitan desde hace 10 días.

Principios y valores. Cuando Cristina Sanz se marchó al PP, dolió que dijera que lo hacía por mantener unos principios y valores. Dolió en UPN, según se quiso hacer ver, y montaron todo un akelarre a cuenta de aquello. El tiempo pone cada cosa en su sitio. Por ejemplo, un valor en la política es la coherencia. Valórese qué coherencia tiene decir que Zapatero es el peor presidente de la democracia y darle el voto para que siga siéndolo. O decir que se está contra el aborto y votar “no” a la eliminación del ministerio de Igualdad, la estructura política creada para promoverlo.

Los que mienten. Vi la entrevista de José Iribas en Canal 4 el día del debate. Conocí hace años a otro Iribas, algo más coherente y con cierta frescura dialéctica y actitudinal. Ha perdido ambas cosas. Ahora representa muy bien a esa gran masa de gente que traga carros y carretas ya sabemos por qué pecuniaria razón, aunque sus fundamentos morales parezcan ser otros. Me resultó triste verle mentir en la tele. Dijo que el PP estuvo a punto de abstenerse en lo del tijeretazo porque recibió llamadas de Merkel y Sarkozy. Estupidez parecida a la que viene diciendo el jefe de su partido (el jefe, digo, no la supuesta jefa), aludiendo a “información fiable obtenida en el mundillo financiero”. Con semejante información no es extraño que lo hagan tan mal. Debieran enterarse que el PP votó en contra porque somos consecuentes cuando decimos que el mayor problema de la economía española es Zapatero, y porque no estamos dispuestos a que se reduzcan las pensiones. La única llamada de Merkel a Rajoy fue para decirle que hiciera lo que mejor conviniera a España. El resto es otra película más que nos cuentan quienes no tienen ni el coraje, ni la coherencia, ni las razones para explicarnos por qué ellos hicieron lo que hicieron.

miércoles, 2 de junio de 2010

Cambios en "Cambios"


El pasado lunes comuniqué a la dirección de Diario de Navarra que daba por finalizada mi colaboración periódica con ellos, en la sección que se denominaba "Cambios", y que había acogido mis artículos semanales desde hace más de seis años.

Agradezco al Diario de Navarra la oportunidad que me ha dado de escribir tantos cientos de artículos, lo que ha supuesto para mi un gran orgullo y un reto intelectual que me ha permitido reflexionar y aprender sobre muchos asuntos. En algún artículo de los publicados mencioné a Ferdinand de Saussure cuando decía eso de que no puede haber pensamiento sin palabra. Escribir ayuda a aclarar las ideas, y es por eso por lo que estos años han sido especialmente provechosos para mi. Espero, en contrapartida, haber contribuido a que los lectores del Diario encontraran ideas interesantes o entretenidas a través de ellos.

Cuando la colaboración se inició quedamos comprometidos por una única regla de confianza. El Diario podía prescindir de mis artículos sin tener que justificar ninguna razón, e igualmente eso era de aplicación para mi. Por tanto, sobra hacer cualquier interpretación sobre lo que el fin de la sección puede significar en estos momentos. Ha sido una decisión libremente adoptada y aceptada, tanto como lo han sido todos los textos que he ido enviando semana tras semana y el Diario de Navarra ha publicado sin ningún tipo de interferencia (salvo la corrección de las faltas de ortografía que a veces cometo).

Seguiré publicando artículos en la línea temática de “Cambios” en este mismo blog, con periodicidad “ad-hoc” y disponibles para su difusión gratuita en cualquier medio que lo quiera hacer.

martes, 1 de junio de 2010

Comentario para la SER Navarra.

(Comentario que se emite hoy en la sección "El apunte", en las emisoras de la Cadena Ser en Navarra)

Los malos novelistas utilizan un truco para intentar mantener la atención del lector. Se trata de intercalar dentro del relato un golpe de efecto, un acontecimiento que haga pensar que la trama argumental es profunda. Por ejemplo, un asesinato en medio de la campiña o un embarazo en una sociedad de ambiente costumbrista. Algo de esto ha pasado cuando el domingo leíamos en la prensa que Sanz había estado a punto de dimitir si no se hubieran aceptado sus pretensiones de apoyar una vez más al moribundo Zapatero. Para pasmo de los lectores, resulta que en la decisión de la semana pasada de UPN parecía incorporarse una oferta “dos por uno”, como en los supermercados. Si Barcina hubiera mantenido su supuesto pulso político, hoy las cosas hubieran sido bien distintas en Navarra y en España, con Sanz y Rodríguez fuera de sus despachos. Pero, ¿de verdad hay que creer esta historia?

Los partidos políticos suelen intentar disimular sus discrepancias internas, porque en ello les va su credibilidad. Lo que nos tenemos que preguntar es por qué razón los dirigentes de UPN cuentan con tanto detalle, minuto a minuto, lo sucedido la semana pasada cuando acabaron siendo el voto decisivo para el recorte social y el mantenimiento de Zapatero. Si lo hacen no es por desahogo, sino por estrategia. Se trata de hacer ver que hay dos corazones, dos “sensibilidades”, como dicen los cursis. Una es Barcina, más pepera, y el otro es Sanz, más socialista. Si son capaces de mostrar un choque controlado, estarán cultivando dos huertas. Nos quieren contar que ella no quería, pero debía. Y que él le obligó, porque vela por la estabilidad institucional de Navarra. Los ingenuos de uno u otro sector quedarán satisfechos pensando que siempre habrá quien vele por sus ideales.

Pero todo es un cuento. Lo que importa es lo que objetivamente pasó. UPN es responsable del tijetertazo y de que hoy Zapatero siga siendo Presidente, y además utilizando para ello un mecanismo de estafa en toda regla a las personas que votaron su lista al Congreso justo para todo lo contrario. Lo que deba venir en adelante no lo sabemos, aunque podemos apostar que va a estar entretenido. Recomiendo que quienes lean esta novela lo hagan sólo por pasar el rato. Los jefes del rancho siguen siendo los mismos, los forajidos somos los que les llevamos la contraria y la supuesta heroína sigue sin saber plantarse ante los villanos.

domingo, 30 de mayo de 2010

Doble chantaje


El mes pasado se hizo en Navarra una encuesta electoral suficientemente fiable que valoró la intención de voto en unas hipotéticas elecciones generales. Las entrevistas se realizaron antes de que el Gobierno de Zapatero anunciara el tijeretazo, como coloquialmente se viene denominando al mayor y más injusto recorte social de nuestra democracia. El resultado indicó que el partido más votado sería el PP, por encima del 30%, seguido del PSOE con un 28% (bajando 6 desde las anteriores), y NaBai que se mantiene en lo que sacó en 2008. UPN sería la cuarta fuerza, perdería el senador y muy probablemente también el diputado. Otros sondeos distintos a este han confirmado el desmoronamiento de los regionalistas: así lo afirmaba el barómetro Cope (que en febrero les otorgaba escaño y en mayo ya no) o el que publica este domingo el periódico El Mundo. Y sea mediante encuestas o simplemente atendiendo al estado de opinión que se palpa en la calle, la cuestión se presenta obvia. Tan obvia, que es dramáticamente ponderada en la sede regionalista.

Traigo a colación lo de la encuesta porque es un elemento que permite explicar una parte de lo ocurrido esta semana pasada, en la que UPN ha permitido que Zapatero siga siendo presidente del Gobierno. No es la única razón de todo lo que hay detrás del voto de Carlos Salvador, pero sí de una parte importante, mucho más allá del vodevil por capítulos que ahora nos quieren contar. UPN sabe que si hay elecciones generales antes de las elecciones forales su futuro será el del desastre. Unas generales en las que van a ser la cuarta fuerza, en las que van a perder representación, y en las que van a encarnar el rostro de la derrota es el peor preámbulo posible para unas elecciones en Navarra. Llegada la cita del 22 de mayo, UPN se presentaría como un partido en declive, a la deriva. Igual que CiU no podía dejar caer a Zapatero porque necesitan ganar primero las catalanas, UPN ha puesto por delante su interés más puramente partidario que el futuro de España. Igual que los nacionalista sólo piensan en su huerta, los napartarras sólo entienden de su conveniencia inmediata. Y si España se desmorona, Zapatero es un cadáver andante y el gobierno está desaparecido en el peor momento económico desde la guerra civil, no es tanto problema como que UPN mantenga algunos escaños más en los que colocar a su gente.

Lo que ha llegado después es cómo nos han contado la novela del proceso de decisión de ese disputado voto. Una mala novela, de las que se sólo se venderían sobadas en el rastro si no fuera por el pábulo que quieren darle los que amparan incondicionalmente el modelo político UPSN, para el que creen necesaria a Barcina.

En UPN se quejaban hace años de que eran malos haciendo márketing, y a fe que se han esforzado en mejorar. La estrategia consiste en poner en circulación tópicos que se van repitiendo y acaban siendo adquiridos por ingenuos. En este episodio, uno de ellos ha sido decir que “Zapatero es el peor presidente de la democracia” (según Barcina), como vacuna ante la decisión que ella misma tomó... ¡de mantener en el poder al “peor presidente de la democracia”! Lo que se ha querido ocultar es que la UPN presidida por Barcina ha aprobado durante este año pasado cosas como el techo de gasto presupuestario (8 de julio), la subida de impuestos (25 de junio) o la financiación autonómica (12 de diciembre), mientras ha facilitado con su abstención la aprobación de los presupuestos del Estado (21 de octubre) o ha votado en contra de la eliminación del ministerio de Igualdad (28 de octubre). Es decir, que en los momentos en los que lo necesitaba, el peor presidente de España ha contado de manera fiel con el voto de la UPN de Barcina, un voto, por ciento, más adepto al zapaterismo que el de ERC o IU.

Luego llegó Sanz. Siempre en su estilo. El que dice que no asiste a los comités de su partido para no interferir, y que cuando hay que adoptar una decisión de este calado convoca una cumbre en su despacho de Palacio. Sanz vuelve a comportarse como un cacique. Lo que hizo en el año 2008 al intentar estafar la voluntad de los votantes a base de quererse quedar para su mera conveniencia con el voto de “mis diputados” le hubiera supuesto el final inmediato a su carrera política en cualquier otra latitud. Pero aquí no, aquí se le consiente. Y como se le consiente, persevera. Al final, según se nos cuenta en la novela de baratillo, llegó a plantear su dimisión con tal de que UPN volviera a ser el felpudo del PSOE. Y dice Sanz que ello hubiera evitado que “España se fuera por el desagüe”. Osea, que justamente quien lo va a evitar es Zapatero con el apoyo del estadista Sanz. Lástima que la falta de criterio político de Barcina no nos haya deparado un “dos por uno”. Estoy convencido de que el tiempo va a demostrar razones enormemente concretas por las que Sanz prefiere morir con los socialistas que mantener la poca dignidad que le quede.

La historia de lo sucedido, según se narra, ofrece alguna reflexión más. Pienso en Carlos Salvador, un buen tipo al que estoy seguro de que van a dejar tirado sus actuales compañeros a pesar de que ha hecho de la obediencia su principal rasgo de comportamiento en esta etapa en la que le toca apretar el botón de su escaño. Lo sentiré por él, igual que siento que se enterara por un diario digital, en la tarde del miércoles, del sentido de su voto. Y la otra reflexión es sobre Yolanda Barcina, a la que siempre tendré respeto personal porque al menos es una mujer educada. Yolanda fue la que dijo en el Comité de su partido que “no hace falta que definamos nuestro voto antes de que lo hagan los demás” (¡justo lo que hipócritamente achacan al PP!), e ingenuamente asumió tomar ella la decisión postrera. Si nos creemos lo publicado hay que deducir que ha sufrido dos chantajes, el de Blanco - Jiménez por una parte y el de Sanz por otra, aunque en el fondo son la misma cosa. Pero además, ese trío calavera de los Sanz, Adanero y Catalán (consejero, no hotelero) que la acorralan en el despacho del primero le están condenado definitivamente. Hacen de ella una marioneta, un ser político al que pretenden situar en la sensibilidad más cercana al PP, cuando en ese espacio ya hay un partido que representa las ideas con más nitidez y solvencia que ella. Barcina quisiera que su desempeño fuera el camino por un jardín de flores, pero acaba de demostrar dos cosas que le van a resultar letales. Una, que ella y sólo ella es quien tenía que tomar la decisión, y tomó la decisión que tomó. Ella ha mantenido a Zapatero, ha reducido las pensiones, ha expropiado a los ayuntamientos la financiación y ha bajado el sueldo a los funcionarios. Y dos, que es incapaz de gobernar su partido, la maraña de intereses inconfesables que ahí se citan, y es ridículo que así quiera gobernar Navarra.