domingo, 28 de marzo de 2010

Grietas en Palacio


Tengo un amigo con el que no comparto militancia partidaria, pero que me aporta puntos de vista muy interesantes de las cosas que pasan en el mundo de la política. Es un observador agudo de lo que ocurre, y conoce algunas claves del comportamiento de quienes protagonizan los hechos. Este amigo, que nunca se conforma con vislumbrar la superficie de las cosas sino que se adentra en sus raíces mismas, me viene hablando desde hace un tiempo del un concepto transgresor para lo que habitualmente se escucha por Navarra, el menos en los medios oficiales. Él se refiere cada vez más a la “charca foral”.

Y hay que reconocer que cualquiera, aunque no fuera mi amigo, y salvo que estuviera directamente implicado en determinados escenarios, advertiría hoy que comienzan a aparecer signos elocuentemente fétidos de lo que ha sido una determinada manera de gobernar Navarra durante los últimos años. Especialmente, de cierto sentido del poder principesco a la vieja usanza, que entrevera intereses políticos, económicos y clientelares, y que sólo puede deambular en las penumbras. En las dos últimas semanas han aflorado, aunque sea con forceps, informaciones que definen un momento y que sin duda van a condicionar mucho de lo que pase en este futuro año preelectoral. Veamos someramente los casos, a salvo de mayor detalle en días posteriores.

El más chusco es el de la entrada de Caja Navarra en el capital de la cadena hotelera AC, la del compadre de Sanz. Es chusco no porque no tenga una severa enjundia y significación económica detrás, sino por el modo en que ha sido conocido. Hace unas semanas una información de elconfidencial.com contaba que Caja Navarra acababa de prestar un apoyo financiero relevante a la cadena. Lo llamativo fue que la noticia no fuera originalmente reportada por la Caja, como hace habitualmente con sus inversiones por mínimas que sean. Al cabo de unos cuantos días en los que la información parecía fluir de manera clandestina, la entidad financiera cuenta su versión de los hechos. Y poco después, remata la jugada desinformativa el beneficiario de la ayuda, en una entrevista que más parece el desahogo de un charlatán que algo que informativamente merezca ser tomado en serio. Es de resaltar que ni Caja Navarra ni AC Hoteles, al no ser empresas cotizadas, deben informar de sus operaciones a la CNMV en un marco de transparencia acode con los tiempos. Ese status-quo les ha permitido jugar con los tiempos y establecer la versión de los hechos que más les conviene. A día de hoy, la operación en sí misma sigue sin ser explicada ni detallada, y cualquier rumorología que se escuche eleva en mucho su montante e implicaciones. Pero al hilo de la entrevista a Catalán surgen varios cuestionamientos obvios. El primero, por qué no explica el empresario la razón por la que la operación se mantuvo en secreto, y significativamente por qué él mismo llamó a elconfidencial.com para que fuera retirada la mañana de su publicación, a pesar de que a esas horas ya era la noticia más vista, más comentada… y más enviada por email, lo que impedía su ocultación. Como es bien sabido, la necesidad del apoyo financiero del que se benefició AC gracias a Caja Navarra era imperiosa, y como Catalán reconoce tuvo como origen una ampliación de capital, para la que presuntamente no encontró ningún otro banco que la avalase. El numerito de explicar que Miguel Sanz se ausentó de la sala en el momento de conceder el dinero es la sandez que adorna una información pensada para ser digerida por ingenuos. Nadie puede creer que el compadre no supiera nada de lo que se traía entre manos quien cordialmente es denominado por él como “Antoñito”, licencia que seguramente nadie más tiene. Ítem más, si creemos lo dicho oficialmente (ausencia de Sanz mientras todos los demás estaban unánimemente de cuerdo dentro de la Corporación CAN) habrá que colegir que un determinado personaje, que mantiene reconocidos negocios con Catalán y ocupa por designación de Sanz puesto de consejero en la Corporación, sí votó tal operación. Por menos que eso, en otras latitudes asoma la nariz el fiscal.

El segundo asunto es el de Estéban Morrás, destapado por El Mundo, y que es otro más de los que siguen sin ser convenientemente explicados. La valoración que se hizo de EHN en el 2006, cuando se privatizó, y tantas y tantas concomitancias que todo aquello sigue teniendo, representa un asunto que seguro que ha de traer mucha cola en lo sucesivo. La foto aquella de Sanz, Barcina y Morrás en la verja de la Casa Blanca va a resultar todo un paradigma, no una mera anécdota (ridícula, pero anécdota a la postre), de lo que está significando el actual estado de cosas en Navarra. Porque si algo está claro es que algunos quieren que las anécdotas se tomen jocosas, mientras constituyen auténticas categorías. Apunto otra, significativa del caso: ese confidencial que contaba hace unas semana Diario de Navarra, en el que se afirmaba que José Manuel Entrecanales quiso tomarse unos vinos en la parte vieja de Pamplona, y a su auxilio como cicerones acudieron Roig (consejero) y Armendáriz (Cener). Vaya escena, digna de la más cutre estampa de la España en la que señoritos y lametraserillos compartían comedia bufa. Aunque lo verdaderamente escandaloso de este asunto, aparte del pelotazo en sí mismo en un sector intervenido y subvencionado hasta el denuedo, es la explicación de Sanz de cómo se justifica el montante millonario de lo que se ha llevado Morrás: “"En cualquier iniciativa privada, a un responsable que hace una operación de esas características y multiplica por 50 sus inversiones creo que le ponen una corona, no para crucificarlo sino para ponerle un sueldo espectacular". Ese es el tenor argumental, absolutamente desvergonzado, de un personaje que hace tiempo dejó de saber cual era la línea que debía dividir lo público de lo privado. Seguiremos hablando de ello, seguro.

Por si no bastara. Desvela en un interesante reportaje el periódico La Gaceta que el CENER, estandarte de las renovables en Navarra, ha actuado como mero broker a favor de unos determinados empresarios, los renombrados hermanos Oliver, en sus negocios eólicos especulativos en Dominicana (hace años) y Chile (actualmente). Tremendas las informaciones, según las cuales Sanz se reunió con el presidente dominicano para interceder por los negocios de los Oliver. En la sucinta nota oficial que el Gobierno libró en su momento, se nos decía que el asunto que se quería tratar tenía que ver, especialmente, con el desarrollo del catastro.

El panorama comienza a cambiar. Queda algo más de un año para las elecciones. Y las grietas en Palacio, de golpe y porrazo, parecen abrirse en varias paredes al mismo tiempo. El régimen se empieza a preocupar, a pesar de que cree controlar la gestión informativa de los asuntos. No, no pregunten a Yolanda Barcina qué opina de todo esto. Tampoco le pidan opinión de cómo es posible que su partido sea el único de toda España que ha aceptado hacerse la foto de Zurbano junto a Salgado, Blanco y Sebastián. Aunque si diera la respuesta que debería dar y ella sabe, tendría que hablar de ambas cosas al mismo tiempo. Es decir, de la charca.

martes, 23 de marzo de 2010

Jekyll & Hyde



Maestro de la propaganda que sólo los aprendices de plutócratas saben practicar, Miranda vuelve de la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera vocalizando un titular que alcanza letras rojas en la portada del periódico. Campanudo: ”Navarra no gastará un euro más de lo que ingrese”.

Pero la frase contiene trampa. Hay que leer la letra pequeña, la que se intenta disimular. Asume el dicente que los euros que llegan por la vía de acudir a las ventanillas bancarias al pedir un préstamo son iguales que los que llegan previa exacción al contribuyente. Así que suplir el déficit con endeudamiento es también una manera de generar ingresos, al parecer con el mismo valor que girar al cobro el mismísimo IRPF. Es decir, desaparece el problema de la deuda pública, porque al fin y al cabo los billetes de un origen u otro tienen el mismo color. Justo cuando lo que se pretende es poner coto a la brecha entre ingresos primarios (se entiende que tributarios) y gastos, Miranda redefine las bases del rigor con el que hay que gestionar la Hacienda pública. Enuncia así un nuevo argumento propio de trileros, pero que se vende instantáneo a una opinión pública acrítica y vicaria de sus invectivas.

El caso sería en sí mismo descollante si no fuera porque a la vez es contradictorio. No hace muchos meses, el mismo Miranda decía que pensaba acudir a la deuda en la mayor medida de sus posibilidades, y que si le dejaran endeudarse más, se endeudaría más. Ahora hace como que asume un criterio de rigor y austeridad, mimetizado con lo que el PSOE de Zapatero y Salgado parecen querer vender ante el riesgo de que algún día los mercados internacionales dejen de comprar nuestra deuda. Lo de Miranda, en efecto, es el mismo caso de Jekyll & Hyde.

Y mientras, ninguna de las 53 medidas -¡53, sí, 53!- que UPN y PSN tienen sobre la mesa como supuestas propuestas anticrisisis supone ni un solo euro de ahorro a las maltrechas cuentas públicas de Navarra. Más bien lo contrario. Aunque seguro que alguna de ellas sirve para componer alguna rojita más.

jueves, 4 de marzo de 2010

Qué fue del medicamentazo


(Carta a la Directora que hoy publico en Diario de Navarra)

Todavía el PSN no ha dicho nada. El Gobierno de Navarra acaba de derogar el Decreto Foral que desde 1998 financiaba un grupo de medicamentos de baja utilidad y que sólo aquí se seguían sufragando con cargo al contribuyente. Conviene ahora recordar la historia. En aquel año el Ministerio de Sanidad decide excluir de la financiación pública un grupo de fármacos de escaso interés terapéutico y muy bajo precio, aplicando el mismo criterio que años antes usó la ministra socialista Ángeles Amador. Disimulando los antecedentes, los socialistas denominaron aquello como “el medicamentazo del PP”. La reacción en Navarra fue especialmente desabrida. Se dijo que era un “ataque al estado del bienestar”, que suponía “un recorte inaceptable” y que antecedía “la privatización de la sanidad pública”. Como fui partidario de aquello, los socialistas pidieron mi dimisión y me achacaron la polémica. El PSN y la UGT organizaron incluso una ridícula manifestación callejera, en la que unas decenas de jubilados y cargos públicos desfilaron con banderas y pancartas por Conde Oliveto. Y el tema llenó decenas de páginas de periódicos, porque parecía el Armagedon sanitario. Finalmente, un acuerdo del Parlamento foral de 5 de marzo -auspiciado por el PSN, CDN y EA- obligó a que Navarra pagara esos medicamentos, endosando no poco ridículo a nuestra entonces bien ponderada sanidad y desautorizando la política de uso racional que llevábamos a cabo en el Departamento de Salud en beneficio de todos los navarros.

Esta semana el Gobierno de Navarra ha anulado la aberración aquella. Aunque lo ha hecho, por cierto, de tapadillo y sin recabar la conformidad de la comisión de Atención Farmacéutica creada por ley para propiciar la transparencia y la participación de los profesionales. Como me decía un boticario amigo, el tiempo pone a cada uno en su sitio. Doce años después, aunque los medicamentos sean los mismos, el PSN ya no dice nada. Silencio atronador. La demagogia que usaron entonces ahora la deben dedicar a otras cuestiones, según parece. Demagogia aquella, sí, que ha costado al contribuyente navarro varias decenas de millones de euros.

domingo, 14 de febrero de 2010

Hablando de las renovables... ¡en Washington!



En la web del “Center for American Progress” se puede encontrar el vídeo del simposio en el que acaban de participar los representantes navarros (Sanz, Morrás y Armendáriz) contando lo maravilloso que es el mundo de las energías renovables desde que ellos se ocupan del asunto. No recomiendo a nadie que pierda el tiempo en ver ese vídeo, pero no está de más indicar la fuente directa de la que se pueden extraer algunos comentarios.

El primero es sobre el mismo sitio en el que se produjeron las disertaciones, el “Center for American Progress” (CAP), un think tank que tiene como lema “Progressive ideas for a strong, just, and free America”. Este tipo de organizaciones, en general, son interesantes. Permiten generar conocimiento que acabe aplicándose a la política, y abren el campo de visión algo más allá de lo habitual. De manera que acceder a contar lo de la energía eólica a esa audiencia es, en principio, meritorio. Pero sólo en principio. En este caso es más bien un hecho casi tan trivial y oneroso como la foto esa en la verja de la Casa Blanca, que está generando tanto comentario jocoso como indignado.

Porque el CAP es el think tank progre de norteamérica, fundado en 2003 con el afán de competir ideológicamente con la respetada “Heritage Foundation” o el “American Enterprise Institute”, fundamentales en el desarrollo de las políticas republicanas. Y como efecto de ello, el CAP es el socio norteamericano de la fundación Ideas, que es la organización del PSOE dedicada a menesteres parecidos. En los últimos años, Ideas ha desarrollado programas conjuntos con el CAP en muy diversas materias. Caldera, De la Vega o Blanco conocen bien al CAP, porque han sido anfitriones habituales y huéspedes ocasionales de ellos. Podríamos decir, sin ambages, que el CAP y la fundación Ideas comparten mucho más que un espacio político. Mantienen una relación habitual, y seguro que coordinan no pocas acciones. Desde luego, tienen interés común en el asunto de las renovables, pero no sólo en eso. El CAP ha emitido recientemente varios documentos que intentan que se considere la financiación del aborto en los planes de reforma sanitaria de Obama. Dios los cría y ellos se juntan.

Es decir, que como no podía ser de otra manera, el presidente de Navarra ha ido a explicar lo de las renovables al sitio que los socialistas hubieran elegido para ello. Sería muy interesante conocer las gestiones previas que lo hicieron posible. El nuevo mérito que Sanz se adjudica ante sus compadres ahí queda: del ronzal hay que ir hasta a Washington.

Pero hay un elemento más. El simposio está patrocinado por el Gobierno de Navarra, tal como advierte el embajador Dezcallar al inicio de su presentación y como se advierte en el panel del lateral del escenario. En términos más explícitos: el simposio se hizo porque el dinero de los contribuyentes navarros lo contrató. Un artículo en la prensa navarra, tal vez benevolente, indica que hubo unos cincuenta asistentes. Vamos mejorando, porque el año pasado en Harvard fueron sólo treinta para escuchar la misma conferencia de Sanz. Sería interesante saber cuánto ha costado la gala de este año, y cómo se ha realizado la contratación y el pago a los organizadores y participantes en tan apasionante programa.

Las disertaciones merecen también algunos comentarios. Dezcallar, el embajador español, es presentado como el antiguo jefe de los espías, director que fue del CNI. Éste, cuando introduce la película de las renovables cita a tres empresas españolas (Acciona, Iberdrola y Gamesa) a pesar de que hay otras cuantas más que hubieran merecido superior apoyo por el grado de desarrollo tecnológico que exhiben, aunque no sean las favoritas de Zapatero o Sanz. Pero lo más llamativo de lo que se dijo vuelve a ser lo que contó este último. Es pavoroso que se pinte la película de las renovables de esa manera ante un foro compuesto por ciudadanos norteamericanos. Intentar dar lecciones y hablar de la Arcadia eólica navarra con tan poco rigor conceptual genera sonrojo ajeno. La historieta manida que aquí escuchamos no vale para aplicársela a gente que sabe fundar sus criterios en algo mas que la propaganda que les cuente un político. Sólo hay que referirse a un dato. En ningún momento dice Sanz que el desarrollo de las renovables se basa en las tarifas intervenidas con las que se sitúan en el mercado eléctrico los kilovatios verdes. En ningún momento dice que a los consumidores españoles se nos endosa obligatoriamente el coste artificial de esa electricidad, que es el principal incentivo a la instalación de los molinillos. Y la pregunta surge aquí. O Sanz ignora lo fundamental sobre el desarrollo de las renovables en España, o simplemente ha ido a engañar a esa pobre gente que se tuvo que tragar el simposio quien sabe por qué razón.

jueves, 11 de febrero de 2010

Coordenadas 2011


La determinación de Yolanda Barcina de mantener el actual modelo político mancomunado entre UPN y el PSN quedó clara en la reunión que mantuvo el martes con Roberto Jiménez. La frase que resume el propósito es taxativa: “No cabe duda de que si esto está siendo bueno en este momento, en 2011, yo creo que será también bueno". Determinar a qué se refiere cuando afirma que “esto está siendo bueno” es labor de meritoria elucubración. Bueno no será en materia económica, cuando Navarra ha adoptado al rebufo las misma medidas que se le iban ocurriendo a Zapatero y los efectos son idénticamente calamitosos. Bueno no será tampoco porque el proyecto político que ambos partidos consorcian tenga suficiente dosis de ilusión y energía, habida cuenta del cansancio que se advierte en la ciudadanía por un determinado modo de hacer las cosas. Y bueno no será, en ningún caso, porque se haya visto hasta el momento otra cosa que un juego de intereses cruzados, argumentado en la grandilocuencia de la llamada gobernabilidad, pero esencialmente compuesto de coincidencias y regalías no siempre confesables.

Lo que ha de importar ahora es que Barcina asume de lleno la llamada “teoría del quesito”, cuyo primer profeta fue Miguel Sanz. Según tal tesis, es imposible que el centro-derecha llegue a tener mayoría parlamentaria, y por eso deberá siempre hacer lo posible por entenderse con los socialistas. La “teoría del quesito” es la mayor declaración de impotencia política que he escuchado nunca, más sabiendo que está rotundamente desmentida por los hechos. En la legislatura 2003 - 2007 la suma de UPN y CDN era más de la mitad del Parlamento foral. Y en las elecciones generales de 2000, la lista de UPN-PP recabó casi la mitad de los sufragios, la cifra récord de 150.000 votos. Pero además de su herejía empírica, la “teoría del quesito” supone la rendición electoral ante el socialismo y el nacionalismo, al asumir vicariamente que es imposible superarlos en sufragios. Esa teoría fue la excusa de quien había fracasado electoralmente, y construyó el molde doctrinal a medida de su incompetencia. Ese quesito tiene el sabor de la resignación y la deserción. La misma resignación y deserción, volviendo a su autor, que contienen las palabras “"firmaría mañana mismo que gobernase el candidato de UPN o PSN más votado". Ese es el postulado, tal cual, que Barcina acaba de asumir.

En UPN comienza a imperar una preocupación que supone implícitamente recelar del mantra sanzista, aunque pocos se atrevan a decirlo, y mucho menos la alcaldesa a encarnarlo. Piensan que lo que está ocurriendo en el conjunto de España es verdaderamente grave, y que será sólo cuestión de tiempo que cambien las tornas en favor del PP. Como máximo en dos años, pero probablemente antes, se verá lo poco que vale el zapaterismo que, José Blanco mediante, también ha sido el armazón de la actual etapa política en Navarra. De manera que, cavilan algunos upeenitas preocupados, si UPN no hubiera roto con el PP aun habría recorrido al alza en las perspectivas electorales. En cambio, lo que toca es justo lo contrario. UPN bajará en votos y escaños de manera indefectible, y el PP se aprovechará de que es percibido como la alternativa a tanto marasmo económico y social, en España y en Navarra. Resultado: lo que podía haber sido un momento de relanzamiento se va a quedar en un momento de declive, por más que Sanz haya creído encontrar en Barcina el antídoto marquetiniano con el que conjurar el fin de un ciclo grisaceo y crispado del que él es el responsable. Las cosas han llegado a un punto en el que a UPN no se le ofrece tampoco la posibilidad de abdicar del apoyo prestado al PSOE en Madrid, la muleta barata de la que disponen cuando les place. Amarrados a un boya podrida en medio de una tormenta, los grumetes añoran otras singladuras.

El cuadro se completa analizando lo que pasa, y lo que puede pasar, en los predios socialistas. Aunque ella no lo quiera creer, es imposible que el PSN apoye la investidura de Barcina como presidenta. Por varias razones. La principal es que los de Jiménez se sienten liberados, a día de hoy, de la prohibición de pactar con Na-Bai. Si antes no lo hicieron fue por el cálculo del impacto nacional que, según Ferraz, tendría como coste el haber aceptado la fórmula de Puras previa al agostazo. Además, el propio PSN está ocupándose, día y noche, de tildar a Barcina de pepera, con lo que ellos mismos le espolvorean el repelente. Y siendo realistas, lo más probable es que el PSOE pierda un buen número de ayuntamientos y alguna comunidad en mayo del 2011, con lo que necesitarán un tanto como Navarra para poder representar su mantenimiento en el poder territorial. Para cerrar el cuadro, lo más probable es que el PSN baje en representación -se habla de recientes encuestas escalofriantes para los de Jiménez- y ello les inducirá a cambiar la tónica que han seguido durante este periodo y tocar poder como fuere, incluso radicalizando su ejecutoria. Las inclemencias socialistas, todas juntas o por separado, van a condicionar que a pesar de sus deseos Barcina no logre eso que a Sanz le resulta tan fácil, la trapisonda de lo que en la calle ya se denomina coloquialmente “la UPSN”. Nunca será Barcina presidenta si Jiménez dispone de la posibilidad de sumar otra cuenta.

El papel del PP en este escenario es crucial. De partida, es el único contrapeso claro que permite asegurar a los electores que no se aplicará su sufragio ni en beneficio del socialismo ni del nacionalismo. Por añadidura, es el único referente de un modo distinto de abordar los problemas, tras haberse experimentado la crudeza de una crisis económica y social regida bajo fórmulas insolventes. Los del quesito creen que la única salvación de Navarra consiste en acudir a lo de siempre, a un modelo agotado y diseñado con trazos absolutistas. Estos son los que mantienen que lo que ahora corresponde hacer es cegar la posibilidad del que el PP muestre sus alternativas, de manera que quede como un partido fundado sólo en la crítica. Torpeza y prepotencia cabalgando juntas.

domingo, 7 de febrero de 2010

Diez ideas


1. Navarra está sufriendo la crisis tanto o más que el resto de España, y eso no debería ser así. Ni estamos saliendo de los problemas, ni estamos mejor preparados que los demás, ni las ocurrencias que aquí se han puesto en práctica han tenido mejor resultado que las ocurrencias puestas en marcha por Zapatero. El paro creció en el último més más que en ningún otro sitio. La producción industrial descendió el último año más que en ningún otro sitio.

2. 42.300 parados y sus familias no se merecen escuchar que se han tomado las medidas correctas, o que estamos en la Liga de Campeones de la economía española, o mejor preparados que nadie. Es una ofensa a la realidad y una ofensa a la situación de tantos navarros que lo están pasando mal.

3. En Navarra lo único que se ha hecho es calcar lo que se le ocurría hacer al Gobierno de Zapatero. Aumentar el déficit, subir los impuestos, ser incapaz de utilizar la fiscalidad como estímulo, y edulcorar permanentemente la realidad. Hoy hacen falta reformas económicas, pero sobre todo hacen falta nuevas actitudes. En Navarra se juntan dos crisis, la crisis económica y la crisis política. La crisis de una política agotada, sin ideas, sin la ambición que hay que mostrar por resolver con humildad y eficacia los problemas de la gente.

4. No hacen falta más mesas anticrisis ni más propaganda del supuesto plan anticrisis. Lo que hace falta es un poco de sentido de la responsabilidad. Por ejemplo, que si los ingresos descienden, que no suba el presupuesto. Que la administración practique la austeridad y no viva como sin nada estuviera pasando. Por ejemplo, que usemos la fiscalidad para incentivar la actividad económica, no para sacarle más y más impuestos cada día a los contribuyentes. Y que no vuelvan a subir los impuestos en un momento de grave recesión.

5. Hay que recuperar las acciones que sabemos que siempre han dado resultado. Que se apliquen esos principios que sí hacía característica la manera de hacer política en Navarra. Que se use nuestra capacidad foral como marco para el estímulo económico. Hay que promover medidas eficaces de apoyo a la economía productiva, que saquen lo mejor de nosotros mismos, y que sobre todo favorezcan el emprendimiento y la economía real.

6. Es tal la unión política entre UPN y el PSN que ambos deben buscar algunos elementos de discrepancia para que no parezca que la identidad es la que es. En Madrid han elegido el asunto del aborto, y en Navarra el de la UPNA. Nosotros decimos dos cosas claras. Una, que Navarra merece tener un buen sistema universitario, porque es garantía de prosperidad futura. Y por ello apoyamos el desarrollo de la UPNA, que queremos que sea una universidad de calidad y adecuadamente financiada. Y segundo, que la UPNA dispone de una autonomía legal que hay que respetar, porque es respetar la ley. Y hay que confiar en su equipo rectoral, y hay que dejarles trabajar. Y el que quiera buscar su protagonismo político a base de dañar la labor de la propia universidad no merece conseguir sus propósitos.

7. Hemos pedido que los grupos presentaran candidatos con competencia profesional e independencia para desarrollar su función en la Cámara de Comptos. No cuestionamos que las tres personas presentadas no tengan la capacidad suficiente para desarrollar esa labor. Pero sí decimos que por primera vez se ha dado el caso de que los tres son funcionarios de distintas administraciones, y administraciones que están sujetas a fiscalización por Comptos. Algo ha fallado para que no se proponga un candidato que provenga de otro sector que no sea el funcionariado. Algo falla en Navarra cuando no es posible encontrar a profesionales independientes dispuestos a presidir un órgano fiscalizador tan esencial para el funcionamiento de las organizaciones públicas.

8. Estamos viviendo en España una situación terminal. Una situación en la que la crisis sigue golpeando tan fuerte como nunca, que el paro no deja de subir, que la deuda compromete nuestra solvencia como país y la propia fiabilidad de nuestra moneda. Pero a esa situación dantesca en lo económico se une otra no menos dantesca en lo político. Al Gobierno se le han acabado las ocurrencias, ya no le queda nada por proponer. Cambiaron de ministros hace diez meses, y ya los mismos socialistas piden otro cambio de gobierno. ¿Para qué, si el problema seguirá siendo que Zapatero y el PSOE ocupen el poder?

9. UPN tiene que explicar a los navarros para qué está sirviendo el apoyo que presta a Zapatero en Madrid. El apoyo a los PGE, a la subida de impuestos o al modelo de financiación autonómica que impuso ERC. Que explique para qué les vale a los navarros y a los españoles el voto que permanentemente regalan al PSOE. De momento, para lo que sirve es para que España tenga un 11% de déficit público y un 19% de paro.

10. No vale decir eso de que en Navarra o gobierna UPN o gobierna el nacionalismo. Nosotros haremos lo posible por evitar que gobierne el nacionalismo, pero también todo lo posible para hacer que se gobierne bien, atendiendo a las necesidades reales de nuestra sociedad.