domingo, 27 de febrero de 2011
martes, 15 de febrero de 2011
"El Apunte", para las emisoras de la Cadena Ser en Navarra

De toda la vida de Dios, la administración ha tenido un modo simple de contar cómo le iban las cosas en materia económica y presupuestaria. Si sobraba dinero después de terminar el año, se hablaba de superavit. Si se había gastado más dinero del ingresado, se hablaba de déficit. Vaya, nada distinto de la contabilidad de una empersa o una familia. Creo que incluso lo habrán contado Epi y Blas en algún episodio de Barrio Sésamo: “Sobra dinero, superavit. Falta dinero, déficit”.
Bueno, pues resulta que las cosas se han complicado. O mejor dicho, las cifras se han manipulado. La semana pasada el consejero de Hacienda decía que se había cerrado el año 2010 con un “resultado positivo a pesar de la crisis”. Observesé que no se habla de que haya sobrado dinero, sino de que hay un "resultado positivo". La expresión eufemística, desconocida hasta ahora en la contabilidad pública, exige que pasemos el algodón de las cifras. Y es entonces cuando vemos que de los 4.197 millones de euros que se gastaron, se tuvo que acudir al banco a pedir prestados casi 500, más del 11% del total. Es decir, que una parte nada despreciable de lo que el Gobierno de Navarra hace hoy lo tendrán que pagar los contribuyentes futuros. Varias veces he dicho que esto no sólo es un serio peligro económico, sino que supone un fraude político. Aquí algunos se cuelgan las medallas mientras acuden al banco para que se las financien a crédito.
Lo peor de todo es, sin duda, que nos tomen el pelo. Es triste que no haya quien le saque los colores al consejero por urdir el engaño y no contar la realidad de un asunto que es muy serio y nos interesa a todos. La actual crisis económica exige que se muestre la realidad tal y como es, sin tergiversaciones. Ya sé que esto no es Grecia, que aquí las cosas se hacen mejor. Pero por algo empezaron los griegos; seguro que con los juegos malabares de algún político que se creyó más listo que ciudadanos y periodistas. Yo casi prefiero que las cosas importantes nos las expliquen Epi y Blas.
martes, 8 de febrero de 2011
Situación de la deuda pública en Navarra
De acuerdo con los datos de cierre facilitados por el Gobierno de Navarra sobre el Presupuesto de 2010, se acredita que de un gasto total ejecutado de 4.197 millones de euros se recurrió al endeudamiento por valor de 490 millones. Es decir, se tomó prestado de los bancos el 11,6% del dinero requerido para cubrir el presupuesto. Esta es la cifra que mejor describe la situación de déficit de la Hacienda foral, una situación que objetivamente se puede calificar como muy preocupante. Navarra está viviendo a crédito, y eso es algo que quiere ocultar el Gobierno de Navarra.
Desde que se inició la caída de ingresos en el año 2008, se ha acumulado deuda por valor de 874 millones. Además, se acaba de anunciar una nueva emisión por valor de otros 200 millones. El PPN ya anunció a finales de 2008 que si no se corregía la senda del déficit, la legislatura terminaría con más de 1.000 millones de nueva deuda. No nos hemos equivocado en mucho. La cifra es alarmante, fruto de las políticas de gasto inercial y desatención al principio de austeridad. Esa deuda, que habrá que pagar en un futuro, es la que pone en riesgo el nivel de prestaciones e inversiones públicas de Navarra. Y, recordemos el aserto, poner en riesgo la viabilidad económica de Navarra supone poner en riesgo su propia viabilidad política.
Navarra es la cuarta comunidad española en deuda por habitante, sin contabilizar la deuda implícita en modelos de financiación de infraestructuras como la Autovía del Camino, que la propia Cámara de Comptos ha señalado que debiera incorporarse a tal cómputo. Es inaceptable que Navarra, que dispone de un régimen foral que le permite un ámplio control de sus ingresos y gastos, esté en una posición peor que la mayoría de las comunidades del régimen común, que dependen de las transferencias del Estado. Según datos del Banco de España, hay diez comunidades autónomas con menos deuda por PIB que Navarra, lo cual señala de nuevo la deficiente política presupuestaria que se ha llevado a cabo por el consorcio de intereses entre UPN y PSN.
Por todo ello, resulta inaceptable la propaganda oficial con la que se viene despachando el asunto, hablando de "saldos positivos a pesar de la crisis", tratando de ocultar que un año más el Gobierno de Navarra no ha sabido hacer otra cosa que tirar del endeudamiento. Por añadidura, los mayores ahorros registrados en 2010 son los correspondientes a la reducción del sueldo de los funcionarios, acordado sorpresivamente por Zapatero con la decisiva participación de UPN. Frente a ello, el PPN propone volver a la senda del déficit cero real a partir del año 2012, e incluso establecer en nuestro Amejoramiento que los gobiernos no puedan endeudar a los ciudadanos como está ocurriendo en los últimos años.
sábado, 15 de enero de 2011
"El Apunte", para las emisoras de la Cadena SER en Navarra. Emitido el 14 de enero de 2011.

Me van a perdonar porque les voy a contar un chiste malo. Esto es un mujer que llega a su casa y se encuentra a su marido con otra en la cama. Ella, indignada, le dice:
- ¡Cómo eres capaz de ponerme los cuernos de esta manera!
Y el marido, con tanto cinismo como frialdad, le contesta:
- Querida, si eres capaz de creer a tu vista antes que a mi palabra, es que nuestro matrimonio no funciona bien.
Pues lo ocurrido con la promoción que la Delegación del Gobierno de Navarra en Madrid ha dedicado a los intereses electorales del Yolanda Barcina es algo similar. Resulta que desde esa delegación, que pagamos todos los contribuyentes, se ha mandado una invitación a un acto en el que la candidata de UPN se dispone a presentar “su proyecto para Navarra” ante una audiencia de empresarios y hombres de negocio. El email, por cierto, no ha llegado a los cargos públicos que habitualmente los recibimos, por lo que está claro que ha existido una actitud premeditada de dar apoyo a la candidata pero sin levantar demasiadas suspicacias. Vaya jeta. Resulta inaceptable que un recurso público que tiene que cumplir con una función meramente institucional actúe como agente electoral al servicio de los intereses de quienes gobiernan. Y no niego que haya podido ser un error. Pero lo evidente, como en el chiste, es lo evidente. Como evidente es que nadie parece dispuesto a pedir disculpas.
Para redondear la broma, declaraciones de Sanz. Afirma que lo hecho se corresponde con las funciones de la Delegación. Osea, que según el todavía presidente, la Delegación regida por el propio Sanz pero pagada por todos los ciudadanos hizo bien en apoyar a la candidata de Sanz. Vaya descaro, vaya manera de no enterarse de qué es público y qué es privado. Esta es su medida de la ética pública, la que tan claramente mostró cuando se le preguntó por el reloj de 10.000 euros que le regaló Caja Navarra y dijo aquello de “me lo quedé porque nadie se lo merece más que yo”.
Entre tanto, estoy pensando en apuntar en mi cuaderno de propuestas para el programa electoral: “Supresión de la Delegación del Gobierno en Madrid”. Más que nada, para evitar que vuelvan a pasar estas cosas.
- ¡Cómo eres capaz de ponerme los cuernos de esta manera!
Y el marido, con tanto cinismo como frialdad, le contesta:
- Querida, si eres capaz de creer a tu vista antes que a mi palabra, es que nuestro matrimonio no funciona bien.
Pues lo ocurrido con la promoción que la Delegación del Gobierno de Navarra en Madrid ha dedicado a los intereses electorales del Yolanda Barcina es algo similar. Resulta que desde esa delegación, que pagamos todos los contribuyentes, se ha mandado una invitación a un acto en el que la candidata de UPN se dispone a presentar “su proyecto para Navarra” ante una audiencia de empresarios y hombres de negocio. El email, por cierto, no ha llegado a los cargos públicos que habitualmente los recibimos, por lo que está claro que ha existido una actitud premeditada de dar apoyo a la candidata pero sin levantar demasiadas suspicacias. Vaya jeta. Resulta inaceptable que un recurso público que tiene que cumplir con una función meramente institucional actúe como agente electoral al servicio de los intereses de quienes gobiernan. Y no niego que haya podido ser un error. Pero lo evidente, como en el chiste, es lo evidente. Como evidente es que nadie parece dispuesto a pedir disculpas.
Para redondear la broma, declaraciones de Sanz. Afirma que lo hecho se corresponde con las funciones de la Delegación. Osea, que según el todavía presidente, la Delegación regida por el propio Sanz pero pagada por todos los ciudadanos hizo bien en apoyar a la candidata de Sanz. Vaya descaro, vaya manera de no enterarse de qué es público y qué es privado. Esta es su medida de la ética pública, la que tan claramente mostró cuando se le preguntó por el reloj de 10.000 euros que le regaló Caja Navarra y dijo aquello de “me lo quedé porque nadie se lo merece más que yo”.
Entre tanto, estoy pensando en apuntar en mi cuaderno de propuestas para el programa electoral: “Supresión de la Delegación del Gobierno en Madrid”. Más que nada, para evitar que vuelvan a pasar estas cosas.
Actitudes y comparaciones
(Publicado en Diario de Navarra el 9 de enero de 2011)
La política debe aportar a la sociedad principalmente tres cosas. Ideas, actitudes y liderazgos. Las ideas son imprescindibles para buscar soluciones a los problemas. Las actitudes marcan la diferencia entre quienes están cerca o lejos de la realidad de las personas. Y los liderazgos constituyen la fuerza necesaria para poner en marcha las decisiones que se deban tomar. Parece evidente que en la actual realidad de Navarra hay una enorme carencia de las tres cosas. La crisis económica está en su peor momento, el pesimismo social es generalizado, y en cambio no se percibe un impulso político que nos permita albergar esperanzas de que las cosas se solucionarán algún día.
Esta reflexión se puede ilustrar con datos. 43.011 navarros han empezado el año buscando un empleo. Durante 2010, el paro en Navarra se incrementó en el 5,8%, y en el conjunto de España en el 4,5%. Durante el pasado Debate del estado de la Comunidad, Miguel Sanz afirmó textualmente que "Navarra es la comunidad española que mejor está superando la crisis". También aseveró que "lo más duro del ciclo de la crisis ha terminado". Desde entonces, se han generado 1.637 parados más. Esas frases, por tanto, se demuestran completamente falsas. De hecho, si descontáramos el efecto tan positivo que tiene para nuestra economía la factoría de Volkswagen, que crece en producción y mantiene empleo gracias a la exportación, la preocupación debería ser aun mayor. Lo peor en este caso no es sólo la dantesca cifra de parados, que si vivieran todos en la misma ciudad sería la segunda población de Navarra, mayor que Tudela. Lo que es inaceptable es que cuando peor estamos y cuando más cosas quedan por hacer, el mensaje propagandístico que se difunda sea ese. Hablando de actitudes, es la peor actitud, la que no se merecen ni esos miles de parados ni el conjunto de los navarros.
Durante estos años, el Gobierno de Navarra de UPN y su socio el PSN se han empeñado en que para resolver la crisis lo que se debía hacer era subvencionar todo lo subvencionable. Ahorro el listado, para no acabar con el espacio de este artículo. La consecuencia ya la podemos valorar: ha crecido el déficit y la deuda, y en cambio no se ha conseguido un diferencial de economía real proporcional a esa ingente inversión. Hace poco, la Institución Futuro explicaba que Navarra es la cuarta comunidad española con más deuda por habitante. Las próximas generaciones de contribuyentes van a tener que aportar más impuestos para sufragar el gasto que hoy mismo se está produciendo. Vivimos a crédito, que es la escapatoria que utilizan los políticos que no saben aplicar coraje y liderazgo para solventar los problemas del presente. El PPN pidió hace más de dos años que la administración se aplicará en la austeridad, y se despreció nuestra voz. Hoy se anuncian algunas decisiones, como la reordenación del sector público empresarial o la reprogramación de algunas obras. Medidas tardías y apenas bosquejadas, que demuestran la carencia de criterio con que se ha venido funcionando en esta legislatura.
En los años en los que estuve en el Gobierno de Navarra teníamos siempre la mirada puesta en Europa. Queríamos compararnos con las regiones europeas más punteras, sabedores de que el entorno social y económico en el que nos teníamos que mover era ese. Ahora resulta penoso que todo el afán comparativo se centre en el resto de España, que es el peor país de la Unión en empleo y progresión de su deuda pública. El Gobierno de Navarra, los partidos que le sustentan (UPN y PSN) y varios de sus entornos socio-empresariales se empeñan en contar que “estamos mejor que España”. La cortedad de esa mirada es lacerante. Quienes se conforman con ser el tuerto en el país de los ciegos muestran una actitud que, sinceramente, no nos merecemos. Esa descalificación que se dirige al PPN cuando advertimos de los fallos que se están cometiendo, alegando que hay otras comunidades gobernadas por nosotros que están peor, es apenas una mala excusa. A nosotros nos importa Navarra, en donde disponemos de un régimen foral distinto al de los demás, que permitiría disponer de medidas que otras comunidades no alcanzan, como las fiscales o las necesarias para incentivar la economía real y el empleo.
Ideas que no se ven por ningún lugar. A UPN se le ha acabado el repertorio y el PSN reitera el que no sirve, como los vergonzantes subsidios de 200 euros para los estudiantes. Actitudes que siguen siendo las de la propaganda y el ensimismamiento político. Y liderazgos que sólo se ejercen para intentar anularnos a quienes queremos aportar soluciones realistas a los problemas. El panorama con el que arrancamos 2011 no es el más favorable. Aunque como sabemos, tendremos pronto la ocasión de cambiar las cosas que haya que cambiar. A eso aspira el PPN.
jueves, 30 de diciembre de 2010
Páginas como ronzales

Con la pendenciera frase “a mi quien me busca me encuentra” termina la paginita que me dedica Miguel Sanz en el libro que acaba de distribuir entre los afiliados de su partido. Hay quien me ha pedido que haga algún comentario, y aquí lo escribo.
Lo primero tal vez deba ser acusar recibo de la amenaza. Y pasar de ella, no sin antes entenderla en su debido contexto. Soy consciente de que Sanz es el complacido ariete de una estrategia de intimidación hacia el PP, que personaliza muy particularmente en mi. Piensa que es una manera de sembrar de sal este campo, para que no brote nada. Y en ello está, de manera obsesiva. Decidí hace tiempo no contestar a nada de lo que me dedicara. Incluso declaré públicamente, a principios de septiembre, que le ofrecía mis disculpas si en algo le había ofendido en el pasado. Pero es imposible requerir la elegancia en quien no la tiene. Durante el pasado día del partido de UPN, en su supuesto último discurso con tal motio, Sanz se dedicó de nuevo a insultarme, no hizo otra cosa mientras su parroquia apuraba jaleante el pacharán y el profiterol en el polideportivo de Cintruénigo. Cualquiera diría que estamos ante un visceral meritorio de la política, y no ante un gobernante al que le quedan seis meses en el despacho.
Lo del libro tiene algún elemento llamativo. Dicen que se trata de una tirada de 3000 ejemplares, distribuidos a los militantes. No se vende fuera de ese canal, que nadie lo busque en Amazon.com. La idea me recuerda la del Libro Rojo de Mao, de obligatoria lectura y tenencia para todos los adictos al Partido Comunista Chino. El propósito parece ser el mismo, bien reflejado por el autor cuando dice que está dispuesto a que se pase la página por él creada, pero no a que se arranque. Queda clara la intención: Barcina dispone ya de la biblia que deberá guiar su comportamiento posterior. Y que no se desvíe un ápice de la doctrina escrita y prensada.
Me achaca Sanz que le defraudé profundamente por no aceptar la determinación del Consejo Político de UPN de apoyar los presupuestos de Zapatero de 2009, como sí hizo Carlos Salvador con su abstención. Lo que no acaba de entender el todavía Presidente es que yo conseguí un escaño tras una campaña en la que repartíamos juntos un tríptico en el que ponía “UPN-PP” y salía una foto de Rajoy, no ponía “UPN-PSOE” ni salía una foto de Zapatero. La estafa que Sanz quiso perpetrar (y parcialmente ejecutó mediante el transfuguismo de mi apreciado Carlos) es uno de esos escándalos de los que todavía se debería estar hablando en Navarra si no fuera por la escasa vitalidad y coherencia del régimen de opinión pública que está instalado. Ya sabemos lo que consiguió Sanz con ese planificado tocomocho: garantizar su tranquilidad (que no es sólo su sillón) a cambio de prostituirse en el Parlamento español hasta el límite de salvar de la dimisión a Zapatero tras vergonzosas votaciones como la del 27 de mayo, en el que el voto de UPN permitió aprobar el recorte social in extremis.
¿Qué significa la actitud de Sanz, plasmada en su libro, en el actual momento político? Pues al menos una cosa. Resulta que en las páginas de la obra se dedican alabanzas a Pepiño y Rubalcaba, y se intenta denigrar a Rajoy, que va a ser presidente del Gobierno de España dentro de unos meses. Ni uno solo de los militantes de ese partido, ni siquiera los de los sectores más conservadores, osan levantar un dedo y decir que no están de acuerdo con la degeneración política a la que les ha llevado del ronzal el de Corella. Eso da una idea de cómo la pérdida de dignidad y valores de los destinatarios del libro es abrumadora. Barcina y todos los demás, leer y callar.
Lo primero tal vez deba ser acusar recibo de la amenaza. Y pasar de ella, no sin antes entenderla en su debido contexto. Soy consciente de que Sanz es el complacido ariete de una estrategia de intimidación hacia el PP, que personaliza muy particularmente en mi. Piensa que es una manera de sembrar de sal este campo, para que no brote nada. Y en ello está, de manera obsesiva. Decidí hace tiempo no contestar a nada de lo que me dedicara. Incluso declaré públicamente, a principios de septiembre, que le ofrecía mis disculpas si en algo le había ofendido en el pasado. Pero es imposible requerir la elegancia en quien no la tiene. Durante el pasado día del partido de UPN, en su supuesto último discurso con tal motio, Sanz se dedicó de nuevo a insultarme, no hizo otra cosa mientras su parroquia apuraba jaleante el pacharán y el profiterol en el polideportivo de Cintruénigo. Cualquiera diría que estamos ante un visceral meritorio de la política, y no ante un gobernante al que le quedan seis meses en el despacho.
Lo del libro tiene algún elemento llamativo. Dicen que se trata de una tirada de 3000 ejemplares, distribuidos a los militantes. No se vende fuera de ese canal, que nadie lo busque en Amazon.com. La idea me recuerda la del Libro Rojo de Mao, de obligatoria lectura y tenencia para todos los adictos al Partido Comunista Chino. El propósito parece ser el mismo, bien reflejado por el autor cuando dice que está dispuesto a que se pase la página por él creada, pero no a que se arranque. Queda clara la intención: Barcina dispone ya de la biblia que deberá guiar su comportamiento posterior. Y que no se desvíe un ápice de la doctrina escrita y prensada.
Me achaca Sanz que le defraudé profundamente por no aceptar la determinación del Consejo Político de UPN de apoyar los presupuestos de Zapatero de 2009, como sí hizo Carlos Salvador con su abstención. Lo que no acaba de entender el todavía Presidente es que yo conseguí un escaño tras una campaña en la que repartíamos juntos un tríptico en el que ponía “UPN-PP” y salía una foto de Rajoy, no ponía “UPN-PSOE” ni salía una foto de Zapatero. La estafa que Sanz quiso perpetrar (y parcialmente ejecutó mediante el transfuguismo de mi apreciado Carlos) es uno de esos escándalos de los que todavía se debería estar hablando en Navarra si no fuera por la escasa vitalidad y coherencia del régimen de opinión pública que está instalado. Ya sabemos lo que consiguió Sanz con ese planificado tocomocho: garantizar su tranquilidad (que no es sólo su sillón) a cambio de prostituirse en el Parlamento español hasta el límite de salvar de la dimisión a Zapatero tras vergonzosas votaciones como la del 27 de mayo, en el que el voto de UPN permitió aprobar el recorte social in extremis.
¿Qué significa la actitud de Sanz, plasmada en su libro, en el actual momento político? Pues al menos una cosa. Resulta que en las páginas de la obra se dedican alabanzas a Pepiño y Rubalcaba, y se intenta denigrar a Rajoy, que va a ser presidente del Gobierno de España dentro de unos meses. Ni uno solo de los militantes de ese partido, ni siquiera los de los sectores más conservadores, osan levantar un dedo y decir que no están de acuerdo con la degeneración política a la que les ha llevado del ronzal el de Corella. Eso da una idea de cómo la pérdida de dignidad y valores de los destinatarios del libro es abrumadora. Barcina y todos los demás, leer y callar.
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