
La segunda: “Te contamos lo que nadie te cuenta”. Figura en la web de Caja Navarra y está rotulada en todas sus oficinas. Aun así, es un desastre la política de comunicación que están desarrollando desde que aquel 23 de julio, a las 7 de la tarde, se notificara su suspenso en los tests europeos de resistencia. A pesar del ahínco de su equipo directivo por tapar vías de agua -cosa de agradecer- la Caja está granjeándose nuevas desconfianzas día a día. Nos enteramos de asuntos relevantes por confidenciales que se escriben en Madrid, y crece la sensación de que siempre va por detrás de las malas noticias que le afectan. Así no se puede seguir, por muy complejo que sea el momento en el sector financiero español. Se requiere escuchar, urgentemente, la voz de esa cohorte de políticos de UPN y PSN, afortunados por las dietas que cobran, que componen la inopinada “Junta de Entidades Fundadoras” de Caja Navarra. A saber, y para que conste, son los siguientes: Miguel Sanz (con puesto vitalicio), Yolanda Barcina, Álvaro Miranda, Javier Caballero, José Iribas, Carlos García Adanero, Alberto Catalán (de UPN) y Roberto Jiménez y Samuel Caro (del PSN). Se han atribuído funciones “asesoras” en la Caja, a cambio de unos miles al año. Y se supone que algo harán, pero están eludiendo lo fundamental: dar una explicación a la sociedad a la que originalmente representan. El régimen UPSN, casi al completo, compartiendo un chollo que no consideran una responsabilidad, y que por cierto alcanza especialmente a Sanz (presidente de la Caja hasta junio) y a Barcina (presidenta de la Comisión de Control hasta junio). La Junta esa, que no es otra cosa que una mamandurria, que ofrezca explicaciones o que se disuelva.
La tercera: “No hay otro camino que la aceptación y apoyo por parte de UPN de la enmienda socialista para aumentar los impuestos”. Dicha por Anai Astiz, del PSN, referida al lío que se traen ellos y los de UPN a cuenta del Presupuesto de Navarra para 2011. La propuesta es diáfana y recurrente: UPN, a tragar. Como lo lleva haciendo años. Es un sarcasmo que ahora los de Sanz y Barcina se pongan estupendos con lo de no subir los impuestos al ahorro cuando ellos lo hicieron el año pasado. O que digan que no quieren que suban los impuestos, en general, cuando han votado a favor de hacerlo siempre que se lo ha puesto en sus narices el PSOE. UPN está buscando, en burda estratagema pre-electoral, que no parezca que han estado asumiendo sin chistar toda la nefasta política socialista de los últimos años. Cosas del quesito, de Pepiño y del hotelero. Lo malo es que los de Barcina tienen vocación eterna de seguir en lo mismo. Están encantados con el Navarrómetro, el que dice que la llave la seguirá teniendo el PSN.
No hay comentarios:
Publicar un comentario