Al menos hay una coincidencia: la reforma laboral es una condición necesaria pero no suficiente para que se cree empleo. En sí misma no reactiva la economía. Pero sin un cambio profundo en las actuales normativas no será posible que todo empleo potencial acabe siendo un empleo real.
Constato que para un buen trozo de la opinión pública ha vuelto la lucha de clases. El empresario es abusón por naturaleza, y el trabajador está a merced de su tiranía. El empresario es rico y el trabajador pobre. Hay incluso quienes han llegado a hablar de esclavismo, cuando en España al igual que en el resto de Europa tenemos, afortunadamente, una constelación de normas que protegen derechos (tiempo de trabajo, salario mínimo, salud laboral, representación sindical, sanidad, derechos pasivos, etc.). Hace unos meses, en un viaje a Estados Unidos me explicaban que ahí aplicaban una norma sencilla: igual que el trabajador puede decidir dejar su trabajo cualquier día, el empresario puede prescindir de él de igual manera. Lo que está regulado por estos lares es bastante diferente, y nadie discute la necesidad de proteger al trabajador como la parte más vulnerable de la relación. Reformar es mirar hacia adelante. Un empresario que contrata adquiere un activo -el trabajador que contribuye a la creación de valor- pero también un pasivo -unas cargas presentes o futuras que pueden condicionar, por inciertas, su decisión-. Lo que ahora se ha hecho es reducir algo esta incertidumbre, esos costes ocultos que actúan como contra-incentivos para la contratación. Así es más fácil conciliar el interés de quien quiere contratar y de quien quiere ser contratado. Reformar es no conformarse con lo que hay. En España, más de 5 millones de parados.sábado, 11 de febrero de 2012
jueves, 9 de febrero de 2012
Eficacia en los ministerios y veracidad en el Parlamento.
martes, 7 de febrero de 2012
Reformas De Guindos.
Hoy era difícil elegir entre la comparecencia de Fátima Báñez y la de Luis de Guindos. Sobre ambos descansan algunas de las decisiones más relevantes del Gobierno en este inicio de legislatura. La reforma laboral (este viernes) y la financiera (el pasado) son parte del saneamiento estructural, los cimientos, que hay que afianzar para que la economía se recupere. Estoy seguro de que la experiencia de ambos logrará encarrilar lo que en la pasada legislatura ha sido un continuo método de "ensayo - error".
jueves, 2 de febrero de 2012
Habla Wert, hay buenas noticias.
Juro que no pretendo hacer de esta crónica un panegírico, pero sí contar las cosas que veo y cómo las interpreto. Esta mañana he estado un rato en la comparecencia de Wert ante la Comisión de Cultura -estuvo en la de Educación hace unos días-, y de nuevo se han escuchado cosas realmente interesantes, aleccionadoras de la manera en que la política puede mejorar la sociedad.
Me ha gustado escucharle que toda la nueva regulación sobre derechos de autor tiene que hacerse tomando como eje el nuevo mundo digital; me ha gustado escucharle hablar de que el libro electrónico ha de tener el mismo IVA super-reducido que el libro vegetal; me ha gustado como orienta el sentido de la nueva política de mecenzago; me ha gustado escucharle hablar de museos y de bibliotecas; me ha gustado, incluso, el adorno con el que se ha ayudado al hablar de toros ("Ahora cambio de tercio..."), en guiño al presidente de la comisión, el taurófilo Albendea...
Con Wert vamos a disfrutar de buenas noticias, de cambios necesario que representarán, seguro, cómo entendemos la modernidad política, específicamente en lo educativo y lo cultural. Hoy ha citado autores en francés, alemás, inglés y portugués. Lo cual quiere decir, claro, que es tan perentorio promover nuestra cultura como hacerlo sin miranos elombligo.
He saludado y felicitado al salir a José María Lasalle, que si está ahí de Secretario de Estado del Cultura es por algo.
miércoles, 1 de febrero de 2012
Las reformas llegan a la sanidad.
La ministra ha tenido la valentía de reconocer que el déficit de la sanidad española es de cerca de 15.000 millones de euros. La cifra, inmanente desde hace tiempo, demuestra por sí sola el fracaso de aquella segunda Conferencia de Presidentes que convocó Zapatero, tras la cual contó al país que se habían terminado los problemas de financiación sanitaria. Como ha dicho Mato, "El sistema de bienestar no se puede financiar a cargo de sus proveedores o de guardar facturas en los cajones", porque eso es justamente lo que ha estado pasando hasta ahora. Aflorar el dato y reconocerlo es la primera exigencia previa a su abordaje.
Pero además de abordar las cifras del problema presupuestario, hay que mirar hacia adelante. De ahí que se haya hablado del compromiso de calidad asistencial del sistema sanitario para con la sociedad, enunciado como un contrato explícito. Y también de una estrategia definida en materia de farmacia, garantizando el acceso a todos los medicamentos necesarios, la eficiencia en la prestación, el acceso a la innovación y el aumento del uso de genéricos. Todo, en un imprescindible marco normativo estable y previsible.
Referencias interesantes a la nueva gestión de la asistencia sanitaria, basada en la integración de los sistemas asistenciales, y el importante ámbito de la E-salud, una auténtica mina por explorar en beneficio del paciente. También, el reto de que España recupere liderazgo en materia de investigación, y que se constituya una plataforma de innovación sanitaria para mejorar sus capacidades.
No esperaba menos. Mato no se excusa en el hecho de que hay amplias competencias en las Comunidades Autónomas, sino que asume el liderazgo del Ministerio, perdido desde hace años. Es más, los que dudaban de que el Ministerio de Sanidad tuviera sentido como tal, hoy habrán visto su plena utilidad y las capacidades que puede llegar a desarrollar.
martes, 31 de enero de 2012
Lo de Zoido, y el Pleno.
He estado esta mañana en el desayuno informativo que ha tenido como protagonista a Juan Ignacio Zoido, Alcalde de Sevilla y Presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias. Me quedo con una impresión esencial: con él, los ayuntamientos han dejado atrás el discurso victimista, y en cambio se sienten partícipes de la política de Estado que hoy día constituye la austeridad presupuestaria. Atrás quedó aquel discurso de "la asignatura pendiente de la democracia" o "necesitamos más recursos porque somos los más cercanos a los ciudadanos". Por el contrario, ahora se habla de eficiencia, rigor en lo que se hace y aplicación de mayores controles. Ese es Zoido, y ese es un paso esencial para reconstruir nuestra maltrecha estructura institucional.