lunes, 27 de febrero de 2012

Un par de libros.

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Tengo la fortuna de que de vez en cuando me regalan un libro. Si es cohecho impropio, ya saben dónde mandarme la notificación judicial. Y sea como sea, disfruto doblemente de la lectura cuando hay alguien que ha pensado por ti que te puede ser útil.

En los últimos días han sido dos los libros que me han obsequiado, y tal vez una casualidad poco casual ha querido que lleven la palabra política en cada uno de sus títulos. De una parte, "El arte de la política", una selección de Aristóteles con prólogo de José Antonio Marina y edición de La Esfera de los Libros. De otra, "La política vigilada", de Antoni Gutiérrez-Rubi para la Editorial OUC, con prólogo de mi paisano Daniel Innerarity. 

Prácticamente tienen el mismo número de páginas, y se muestran como ejemplares asequibles a una lectura interesada y traslacional. No he hecho otra cosa que ojearlos, todavía. Los voy a leer en paralelo, y no se por qué creo que encontraré algunas ideas en común en unas páginas y en otras.

Gracias a quienes han tenido conmigo algo más que gentileza.  

miércoles, 22 de febrero de 2012

Lo de UPyD de ayer.

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Hoy voy a ceder parte de este espacio a lo que dijo ayer en tribuna Leopoldo Barreda, que defendía nuestra posición en la moción que presentó UPyD para pedir la ilegalización de Bildu - Amaiur. 

Por si alguien no conoce toda la biografía de Leopoldo, apunto dos pistas: 

a) Es diputado nacional desde el 20 de noviembre, y hasta ese día ha estado permanentemente en el País Vasco dando la cara por la libertad y contra la violencia de ETA. Es decir, no ha sido eurodiputado al que El País Semanal le haya hecho reportajes en albornoz, junto a una jarra de zumo de naranja, en su hotel de Bruselas.

b) Tampoco ha sido consejero de ningún gobierno del PNV.

Cito frases textuales de Leopoldo, y luego hago algún comentario.

" (...) respaldo a un Gobierno que garantiza el cumplimiento de la ley y que defiende  cada día los derechos y las libertades de todos los españoles, un Gobierno que, lejos de apelar al derecho contra la justicia, sabe que en democracia no hay más camino  a
la  justicia que el derecho, una lección  que hemos  aprendido hace tiempo de las víctimas del terrorismo durante las últimas décadas.

" (...) su moción, señora Díez, solo pretende poner en entredicho al Gobierno, un Gobierno que garantiza la aplicación  de toda la ley, de toda la jurisprudencia, no solo de la que a ustedes les conviene o de la que seleccionan; un Gobierno responsable,  porque en estas materias, usted  lo sabe, la democracia  no puede amagar y no dar, no puede permitirse el fracaso, porque  el fracaso sería un triunfo precisamente de aquellos a los que usted quiere combatir. Ustedes  lo saben, por eso la irresponsabilidad define esta moción.

"Es muy fácil salir a esta tribuna, como ha hecho usted ya dos veces, a sobreactuar  haciendo demagogia y oportunismo. Ustedes conocen la endeblez de los indicios que citan, lo saben; saben que no permiten respaldar la demanda que proponen. No traten de engañar a los ciudadanos de buena fe, ustedes saben que no es posible actuar como piden sin dar bazas precisamente  a aquellos mismos a los que queremos combatir. En fin, basta preguntarle: ¿conoce usted la sentencia 12612009? ¿La conoce?"

Poco más se puede añadir. El espectáculo que ayer nos brindó UPyD tiene continuidad con otros cuantos que nos están dispensando pleno tras pleno. Da igual lo de las fotos tramposas en el hemiciclo, que lo de retirar la asignación a los ex-presidentes, que lo de decir que no usarán el ADSL que paga el Congreso (yo tampoco lo he usado nunca y no me pongo estupendo por ello). 

En el actual ecosistema parlamentario, tan plural, los de UPyD están prestos y dispuestos al espectáculo cotidiano. No en vano he recordado aquella glamurosa portada de El País Semanal, que Rosa Díez tendrá bien guardada.

martes, 21 de febrero de 2012

Algún comentario sobre la Ponencia Social.

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He tenido el honor de ser uno de los redactores de la Ponencia Social de nuestro 17 Congreso. El trabajo no es poca cosa. Supone, en primer lugar, redactar un texto inicial que actualice e innove nuestras ideas políticas en estas materias. Después, someterlo a las enmiendas de los compromisarios y organizaciones territoriales del partido. Informar todas ellas, transaccionarlas, negociarlas, y finalmente compilarlas en un texto refundido. La Ponencia será el marco de actuación del PP en varias áreas relevantes (sanidad, educación, cultura, dependencia...) en los próximos tres años.

Fueron 327 las enmiendas. La Ponencia Social se presta más que ninguna otra la detalle y muchos compromisarios quisieron enriquecerla de acuerdo con sus conocimientos profesionales o su experiencia social. Más de la mitad se incorporaron directamente y unas cuantas más serán integradas en redacción transaccionada. Para mi, este trabajo es lo importante en un Congreso, más que cualquier discurso.

Podría hablar de muchas aportaciones de la ponencia. Su valor, perdón que lo diga, va mucho más allá que algunos de los temas controvertidos que han ocupado los teletipos. 

Pero sí quiero comentar algo relativo a un incidente del que he sido víctima, igual que otros participantes en el texto. Lo comento aquí porque hay quienes me pregunta al respecto, y tal vez merezca la pena constatarlo. La asociación hazteoir.org ha vuelto a ejercer una actitud intimidatoria contra alguno de nosotros a base de organizar un bloqueo de mi correo electrónico, lo cual considero un ataque contra mi libertad de comunicación. Lo hacían a cuenta de una enmienda que pedía reconsiderar la expresión "humanismo cristiano", que figuraba en el texto inicial de la ponencia que yo mismo redacté y presenté. Esa actitud de intentar privarme de un instrumento básico de mi trabajo, el email, es lo que yo le indiqué al jefe de hazteoir.org que era una "actitud impresentable"; en el fondo, una expresión de totalitarismo e imposición. 

Es falso, por tanto, que yo haya llamado impresentables a quienes piensan de determinada manera, y nunca lo haría, porque creo en la libertad. Pero esta asociación (que algunos creen que pretende acabar siendo un partido político) no pretendía hacerse oír, sino causar un daño asumiendo el principio de que el fin justifica los medios. Precisamente quienes quieren hacerse oír lo intentan a costa de que otro no nos podamos comunicar. Y también parece lógico pensar que somos los militantes del PP quienes debemos definir nuestras ponencias, sin ser coaccionados por los que no son militantes. 

El incidente quedó ahí, aunque haya quien se quiera aprovechar de él para volver a injuriarme, como ha hecho Diario de Navarra esta mañana haciéndose eco de una mentira. Yo sigo satisfecho de poder decir lo que pienso y poder ejercer todos mis derechos democráticos como militante del PP y ciudadano.   

jueves, 16 de febrero de 2012

Reforma financiera.

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Interesante debate sobre la reforma finaciera, en la convalidación del Decreto Ley que aprobó el Gobierno hace semana y media. Y para mi, un debate es interesante cuando se cumplen dos premisas:

  • Cuando el asunto es lo suficientemente complejo como para advertir matices según lo expone cada cual.
  • Y cuando identificas elementos de razón en todos los que hablan.
Así ha sido esta mañana. Lo que todos los intervinientes han argumentado en común es la necesidad de contemplar el problema desde la realidad de la microeconomía, o por decirlo simplemente, en si la reforma financiera supone a la postre el acceso al crédito por familias y empresas. Ese es el verdadero "bottom line" de cualquier acción en la materia.Y supone otra de nuestras urgencias económicas.

Apunto un par de asuntos que parecen relevantes. 

Uno, el carácter tan realista y riguroso que suponen las exigencias de saneamiento. Imprescindible hacerlo tal como lo ha hecho De Guindos. Lo contrario es estar siempre en un destrozo de confianza, como en aquella escena de "El milagro de P.Tinto" en la que el operario bruto, al grito de "¡hay que sanear!", se cargaba toda la casa.

Dos. Como dije el otro día en Twitter, en efecto, ha tenido que llegar el PP para imponer límites a los sueldos de directivos de las entidades ayudadas con dinero público. Y la pregunta consecuente es obvia: ¿por qué no se atrevió a hacerlo el gobierno socialista?

     

miércoles, 15 de febrero de 2012

Mato, Durán, pacto, sanidad.

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Las sesiones de control discurren con interés decreciente. Lo más llamativo es lo más tempranero, las preguntas que se dirigen al Presidente del Gobierno, a la Vicepresidenta o a algunos ministros significados en la actualidad. Hoy también ha ocurrido así, con el respetable debut de la nueva portavoz socialista y con una zurra que le han querido propinar a Fátima Báñez de que ha salido victoriosa con sus rotundos argumentos sobre la reforma laboral.

Pero en la sesión de control también hay interpelaciones, figura para el debate que apenas logra una sola línea en los periódicos o teletipos del día. Hoy hemos tenido un momento parlamentario interesante, por el debate en el que Durán Lleida interpelaba a Ana Mato sobre la sostenibilidad del sistema público sanitario. No es habitual que el portavoz catalán aparezca en estas lides, y así lo ha reconocido al inicio de su intervención. Pero se lo ha tomado como un asunto prioritario, y de ahí su iniciativa.

Algo preocupante está pasando en nuestra sanidad. O por mejor decir, algo preocupante lleva pasando demasiados años, y ahora a este gobierno que apenas cuenta con 50 días en nómina le va a tocar estructurar un conjunto claro de medidas de reforma y gestión sanitaria que nos permita garantizar un futuro razonable. Durán ha estado a una buena altura, y creo que Mato ha sabido recoger con realismo el guante del debate y comprometer consensos y diálogo útil. Una especie de "pacto de Toledo" en ciernes para nuestra sanidad, un buen reto.

Mientas esto escribo, sé que los sanitarios españoles se están moviendo con preocupación. Me llegan emails todos los días con reflexiones, quejas y, lo más importante, con propuestas de mejora. Veo cierta desesperanza, cierta sensación de haber estado relegados durante demasiado tiempo. Son tiempos de incertidumbres y abunda el escepticismo. Resolver los problemas que me cuentan, y que bien conozco, es urgente e importante a la vez.

martes, 14 de febrero de 2012

Retos digitales en el Congreso.

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He participado esta mañana en la primera reunión de la Junta de Informática del Congreso, de la que formo parte como miembro de la Mesa. Se trata de orientar el desarrollo de nuestros sistemas de información con dos finalidades, según creo: mejorar el modo en que se puede desarrollar el trabajo parlamentario y ofrecer información a la sociedad de esa actividad.

Algunos datos curiosos que aparecen en un informe que se nos ha facilitado: en el Congreso hay 400 tomas de red, una wifi con 294 antenas, 1.368 ordenadores de sobremesa, almacenamiento cercano a los 170 teras, y se accede a Internet mediante 2 conexiones generales de 100 megas cada una.

Pero al margen del valor de la cacharrería, lo que importa es lo que queremos hacer en adelante. En la Junta he planteado que hay que encarar dos retos, que son evidentes para quienes intentamos ver al Parlamento en un contexto social cambiante, del que emana y desde el que se enriquece.

El primero es complementar la información que ofrece nuestra web con sistemas basados en aplicaciones para dispositivos móviles. Soy de los que piensan que la web acabará feneciendo ("The web is dead. Long live the Internet", en Wired) y que en la evidencia cotidiana está el hecho de que disponemos de la información a través de sistemas más sencillos y manejables. El Congreso tiene que plantearse la creación de algunas apps que resulten útiles para, por ejemplo, contactar con los Diputados o monitorizar el procedimiento legislativo. Hay muchos otros parlamentos que ya disponen de estos sistemas, que creo rompen algunas fronteras que no debieran existir. 

El segundo es introducirnos en el mundo del OpenData. Hay mucha información que podría librarse para que sea estructurada y usada por quien quiera hacerlo en cada momento. El Gobierno aprobará pronto el proyecto de Ley de Transparencia, y las Cortes debieran pensar en modificar sus reglamentos para mejorar el conocimiento de su actividad y su rendición de cuentas, y hacer posible que nuestro trabajo se vea enriquecido mediante la participación civil. Creo que pronto tendremos el primer ejemplo, a través de un sistema abierto que permita conocer permanentemente las votaciones de cada diputado.

Hay mucho por delante, y seguro que tendremos oportunidad para contar novedades interesantes.     

sábado, 11 de febrero de 2012

Mercado laboral.

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Al menos hay una coincidencia: la reforma laboral es una condición necesaria pero no suficiente para que se cree empleo. En sí misma no reactiva la economía. Pero sin un cambio profundo en las actuales normativas no será posible que todo empleo potencial acabe siendo un empleo real.

Constato que para un buen trozo de la opinión pública ha vuelto la lucha de clases. El empresario es abusón por naturaleza, y el trabajador está a merced de su tiranía. El empresario es rico y el trabajador pobre. Hay incluso quienes han llegado a hablar de esclavismo, cuando en España al igual que en el resto de Europa tenemos, afortunadamente, una constelación de normas que protegen derechos (tiempo de trabajo, salario mínimo, salud laboral, representación sindical, sanidad, derechos pasivos, etc.). Hace unos meses, en un viaje a Estados Unidos me explicaban que ahí aplicaban una norma sencilla: igual que el trabajador puede decidir dejar su trabajo cualquier día, el empresario puede prescindir de él de igual manera. Lo que está regulado por estos lares es bastante diferente, y nadie discute la necesidad de proteger al trabajador como la parte más vulnerable de la relación.

Reformar es mirar hacia adelante. Un empresario que contrata adquiere un activo -el trabajador que contribuye a la creación de valor- pero también un pasivo -unas cargas presentes o futuras que pueden condicionar, por inciertas, su decisión-. Lo que ahora se ha hecho es reducir algo esta incertidumbre, esos costes ocultos que actúan como contra-incentivos para la contratación. Así es más fácil conciliar el interés de quien quiere contratar y de quien quiere ser contratado.  Reformar es no conformarse con lo que hay. En España, más de 5 millones de parados.